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Adiós a Roberto Ríos, un músico entrañable y compañero de ruta
Adiós a Roberto Ríos, un músico entrañable y compañero de ruta
“Hoy se fue una gran persona y uno de los mejores cantantes que teníamos en Escobar. Hoy falleció nuestro amigo Roberto Ríos (Pipi) (a la derecha en la fotografía). Descansá en paz, fuiste un gran guerrero que la peleaste hasta el final”.
Así comenzaba la triste noticia que circuló hoy por las redes sociales, acompañada por decenas de mensajes de afecto, anécdotas compartidas y muestras de solidaridad hacia su familia.
Hacía décadas que no lo veía, pero al leer su nombre y ver su foto, la memoria me llevó de inmediato a aquel Roberto que conocí más de treinta años atrás, con su temple sereno y su mirada siempre atenta desde el volante de un charter que nos llevaba, cada día, desde Escobar hasta la Capital Federal.
Roberto era de pocas palabras, pero cuando hablaba lo hacía con una claridad y una corrección que imponían respeto. Tenía ese tipo de sabiduría que no se anuncia, pero que se transmite en los gestos, en las decisiones, en los silencios bien llevados.
Cada mañana salía desde el Náutico Escobar, pasaba por El Cazador —donde yo subía, junto a otros vecinos—, continuaba por la avenida San Martín, recogía más pasajeros en Escobar y muchas veces ingresaba al country Aranjuez, donde lo esperaba algún viajero más.
Eran tiempos de caminos difíciles. La nueva Panamericana estaba en plena construcción y, cuando llovía, el trayecto podía convertirse en una odisea. Pero Roberto siempre sabía por dónde ir. A veces nos parecía que tomaba rumbos insólitos, desviándose por Tigre, Benavídez o vaya uno a saber qué atajo. Pero con él, sin falta, llegábamos. Sabía lo que hacía, y confiábamos en él.
Los fines de semana se transformaba: dejaba el volante y subía al escenario, convertido en un artista sensible y popular, dueño de una voz cálida y potente que lo hizo querido y admirado en todo Escobar. Muchos lo conocieron en esa faceta; yo lo recuerdo también como parte de aquel grupo humano que compartió años de madrugadas, charlas breves y silencios compartidos rumbo al centro porteño.
Roberto, te fuiste, pero quedás en el recuerdo de quienes compartimos aquellos viajes, y en el corazón de todos los que supieron valorar tu talento y tu calidez.
Querido amigo, que el eco de tu voz siga sonando allá donde estés, y que encuentres la paz en el abrazo de Dios y en el reencuentro con los que te amaron.
Víctor
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Victor ! Quiero agradecerte estas hermosas palabras hacia mi padre.
La verdad que nos hiciste emocionar un monton y nos alegra saber que mi papá dejo su huella en cada cosa que hizo .
Saludos
Erica ( hija de roberto ) .