Revés judicial para las desarrolladoras de barrio privado: deberán escriturar los lotes tras 15 años de demora

En lo que representa un punto de quiebre para el mercado inmobiliario de urbanizaciones cerradas, la Justicia ratificó la condena contra los emprendedores del barrio cerrado Haras Santa María, emplazado a la altura del kilómetro 54 de la Panamericana, en Loma Verde. La Cámara Nacional en lo Comercial confirmó el pronunciamiento de primera instancia que conmina a las sociedades fiduciarias y desarrolladoras a efectivizar la escrituración individual de los terrenos pertenecientes a los demandantes en un plazo perentorio de 90 días. El conflicto se remonta a mediados de la década de 2000, momento en que se comercializaron las parcelas. Desde entonces, las familias adquirentes afrontaron puntualmente el costo de las expensas y el mantenimiento integral del predio, pero colisionaron de forma sistemática contra un entramado de dilaciones que les impidió consolidar el dominio legal de sus inmuebles durante más de tres lustros. A lo largo del proceso, el consorcio desarrollador intentó justificar la inacción amparándose en demoras burocráticas de entes gubernamentales y deudas impositivas ante la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA). Sin embargo, el tribunal de alzada desestimó tales alegaciones, atribuyendo el retraso a una clara «falta de diligencia» empresarial y estableciendo que las contingencias administrativas no resultan oponibles a los compradores. Para garantizar el efectivo cumplimiento del fallo, la Justicia impuso una multa punitoria de $500.000 por cada día de mora una vez vencido el término fijado. El aspecto más gravitante de la resolución radica en que el tribunal prohibió expresamente que el impacto financiero de esta sanción sea derivado al cuadro de expensas del vecindario. Asimismo, la sentencia ordena la regularización dominial de la totalidad de la infraestructura común —incluidos el sector hípico y la cancha de golf—, instalaciones que, aun siendo financiadas íntegramente por los residentes, continúan figurando a nombre de las firmas fiduciarias.