Duro editorial de La Nación sobre el bingo en Maschwitz y el “obstinado jefe comunal”

En su edición de hoy, el diario La Nación dedicó un editorial al polémico intento de emplazar una sala de bingo en Ingeniero Maschwitz. Con una advertencia que resuena como un llamado a la responsabilidad institucional, el matutino afirma: «Respetar y hacer respetar las resoluciones de la Justicia son premisas básicas para la convivencia democrática, algo que, aunque obvio, los propios funcionarios deberían más que nadie acatar». La frase alude directamente a la orden judicial que prohibió la instalación del bingo y que, según remarca el diario, «el cuestionado intendente Ariel Sujarchuk no se habría dado por enterado».

El editorial también destaca la labor incansable de los vecinos de la Ruta 26 y de otras zonas que se opusieron con firmeza al proyecto: «Gracias también al trabajo vecinal, la ordenanza que habilitaba la construcción del bingo de unos 10 mil metros cuadrados fue derogada unánimemente por el Concejo Deliberante».

Más adelante, y siempre con un trazo filoso, el diario se refiere al «obstinado jefe comunal», quien habría seguido haciendo «todo lo que estuvo a su alcance» para instalar la casa de apuestas «en cercanías de una escuela y de un centro de recuperación de adicciones, en una zona clasificada como residencial».

La crónica avanza sobre una maniobra que el editorial califica de artificiosa: «Hacer cambiar la zonificación, pasando de residencial a comercial, asomaba como una ‘creativa’ alternativa para burlar lo dispuesto». Con ese fin —señala el texto—, «con el apoyo del concejal Leandro Goroyesky (Pro), Sujarchuk presentó un nuevo Plan Estratégico Territorial (PET) al Concejo Deliberante». Y añade que, si bien la zonificación era uno de los argumentos centrales de los vecinos, la «ausencia de estudios de impacto ambiental y del imprescindible debate comunal con audiencias públicas reforzaban la posición opositora».

El editorial no se detiene allí y subraya otros intentos de la Municipalidad por alterar la fisonomía de un área verde y tradicional. Así recuerda que: «A todo esto, la Suprema Corte de Justicia bonaerense dictó una precautelar en otra causa ambiental, cuestionado el modelo de rezonificación de la Ruta 26 y ordenó al municipio abstenerse de avanzar con obras en parcelas sensibles».

Finalmente, ante la inminente renovación de mandatos en el Concejo Deliberante, el diario describe el clima de urgencia con el que se pretendió avanzar: «urgía apurar la votación del nuevo PET, ya aprobado en comisión». Sin embargo, el 28 de noviembre, y bajo la presión vecinal, «el Concejo derogó finalmente la ordenanza y puso un punto final a la cuestión». El cierre del editorial retumba como una síntesis dura y sin concesiones: «El municipio no puede ignorar las leyes provinciales pretendiendo modificar el uso del suelo en zonas sensibles, mucho menos bajo las ridículas promesas de que el bingo traerá inversión y empleo. Nada decían de las nefastas consecuencias de acercar el juego a más personas, muchas de las cuales caerán irremediablemente en una peligrosa adicción. Se trata de millonarios negocios con claras ramificaciones en el poder político y económico, verdaderas máquinas de lavado y de financiamiento de la política capaces de destruir familias enteras. Mientras Sujarchuk se desvive por sus jugosos caprichos, a cinco cuadras del centro no hay cloacas y los reclamados asfaltos brillan por su ausencia».