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Conectar para Desconectar, ¡nuestro Rincón Literario!
Conectar para Desconectar, ¡nuestro Rincón Literario!
Bienvenidos a «Conectar para Desconectar», un Rincón Literario donde podrás viajar por nuevas sensaciones y emociones a través de notas y poesías de autores locales.
Coordinadora: Rita Frank.
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¡Muchas gracias, querida Rita!
«Quiero hacer público mi agradecimiento al periódico El Cazador por la entrevista en su versión impresa (pág 2 – Rita Frank, poesía y encuentro – Artículo). Es un mimo para mí y una forma también de apoyo y reconocimiento en este camino de artistas, que se está plasmando en Espacio Alquimia por ahora bimestralmente. Los invito a seguir la página del periódico. Su director, de muy bajo perfil, con mucho trabajo lo lleva adelante. El periódico es, sin duda, poesía, porque la poesía también es la voz del pueblo».
alquimiaesarte
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Curanderas
Me encontraba recostado en el sillón de casa, con mis sentires yendo hacia ningún lado. Aquel día estaba enemistado con la razón y no había caso, todo se veía oscuro. Cada vez que me miraba al espejo, se convertía en un tono negro, donde mi reflejo no aparecía. Fue una de las primeras veces que estuve frente al espejo negro.
Venía de almita caída, pero no recuerdo cuál era la penita de ese momento. Solo se me viene a la mente, la ambigüedad de mi risa. Siempre que pude y en lo posible, escondí lo que me quema por dentro. Creo que no es necesario que los demás noten en mis expresiones si estoy riendo por demencia, alegría o llorando de tanta risa.
Desde que existo aquí, las penas van y vienen. Nacen, desaparecen y resurgen por invento de algún dios que no me quiere bien. O quizás, debido a mi imbecilidad impulsiva. Siempre a la orden del día. Pero en un instante de lucidez, regresé en recuerdos a mis tiempos mejores, como cuando era un niño. Alcé la vista al cielo, y después de un rato una voz llegó desde lejos y atravesó cada parte de mi existencia.
Esa voz dijo: ¡Escribe, Dante por favor, escribe!
Lo mismo había oído de niño, y ahora siendo adulto aquella voz llega como si fuera un reparo en la tormenta. Tomé un lápiz y un viejo cuaderno con tapa azul, cubierto de polvo, olvidado por mí durante muchos años en un rincón de la casa.
Fue así que retomé el arte de escribir.
El arte sanador de sacar afuera lo que pesa y duele adentro.
Las voces del cielo vienen diciendo, y junto con mi propia experiencia lo escribimos.
Sanamos, sanamos juntos y al mismo tiempo.
La existencia y yo, gracias a las palabras curanderas, sanamos para poder seguir siendo lo que vinimos a hacer.
Don Lorenzo
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Incertidumbre
Una nube de pensamientos sin reposo,
una ilusión que se desvanece como la niebla.
Cuando una blanca rosa se marchita,
volverá alguna vez a florecer?
Recibir el alivio que brindan tus ojos,
beber la dulzura que encuentro en tus labios,
sentir la ternura que emana de tus manos,
escuchar esa voz que me suena a melodía…
Volver a vivir, y volver a soñar,
volver a creer y otra vez el desaliento;
hoy contigo, mañana tal vez solo
navegando en un mar que no tiene puerto.
Vuela la golondrina y se pierde a lo lejos…
Podrá en su viaje encontrar algún verano?
Podrá la abeja beber el néctar de la flor?
Podrá la luna alumbrar en noche de tormenta?
Caminar a medianoche contemplando las estrellas,
esperar la aurora que tarda tanto en llegar,
tener sed y no hallar manantial,
tener sueños, y no saber cómo alcanzarlos.
Da luz el sol, da vida y calor,
da su fruto el cerezo y también la higuera,
dan sus frutos el amor y la ternura…
Dará también sus frutos la esperanza?
Alberto Cirkov
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