Ruidos molestos, censura de mensajes de protesta y consulta pública

Ruidos molestos en el corazón de Belén de Escobar

Los vecinos de las calles Colón, Ameghino, Tapia de Cruz y Rivadavia, aseguran que ya no saben a quién recurrir para poner freno a los ruidos molestos que —afirman— deben soportar de manera regular. Las quejas apuntan principalmente al Club Ferroviario y, en ocasiones, a las instalaciones de un club ubicado sobre la calle Colón.

En enero abrieron un expediente en la Municipalidad. Antes, habían presentado reclamos en el Concejo Deliberante, la Defensoría del Pueblo, el programa Ojos y Oídos en Alerta, Atención al Vecino, la UGC 1 y la Inspección Municipal. En definitiva, gran parte del aparato estatal local fue notificado de la situación. Sin embargo, según relatan, no han obtenido respuestas satisfactorias.

“A veces tenemos la impresión de que hay algo extraño en todo esto. El intendente dispuso que los locales bailables se retiraran de Escobar, pero acá funciona como si nada”, señala una vecina, quien junto a otros frentistas solicita una intervención urgente. “Los shows y los gritos hacen vibrar los vidrios de las casas más cercanas al club”, agregan.

De acuerdo con lo que les habría informado el Municipio, se realizaron mediciones de decibeles y se concluyó que no existirían ruidos molestos. Los vecinos lo desmienten: “Tenemos audios de las cuatro de la madrugada que demuestran lo contrario. Es un descontrol total. Hasta ahora no obtuvimos ninguna solución. Se lavan las manos”.

Sostienen además que los lugares no contarían con las condiciones edilicias adecuadas en materia acústica. “La música llega sin filtros a las viviendas linderas, afecta nuestra tranquilidad, el descanso y hasta la salud”, describen.

Ante la falta de respuestas concretas, su mayor aspiración es poder reunirse personalmente con el intendente municipal. “Tal vez, hablando con él cara a cara, nos escuche, comprenda la situación y actúe en consecuencia”, concluyen.

 

Municipalidad retira carteles con mensajes de protesta

“Ellos (el Municipio) ponen sus cartelitos por todos lados: propaganda por acá, propaganda por allá. Nosotros colocamos unos letreros que expresan un reclamo y, al día siguiente, ahí sí, se toman el trabajo de quitarlos”, manifestó, con visible indignación, una vecina del barrio El Cazador ante este periódico, al referirse al destino que tuvieron los carteles instalados por un vecino en distintas columnas del barrio con la leyenda: “Aquí NO se hace asfalto”.

El planteo no carece de sustento. El distrito está poblado de carteles municipales —algunos desde hace años— que promocionan obras realizadas, muchas de ellas financiadas por la Nación o la Provincia, pero cuya autoría suele atribuirse la gestión local. Esa cartelería permanece inalterable en el espacio público.

Muy distinta fue la suerte de los creativos letreros del “NO se hace asfalto”. Su permanencia resultó efímera. Esta vez, al parecer, sí se dispuso con celeridad de personal, vehículos y escaleras para retirarlos. Tal vez el mensaje resultó incómodo; quizá, para algunos funcionarios, ofensivo o falaz.

Llama la atención que ese mismo despliegue no se haya aplicado para remover otros carteles oficiales que acumulan años a la intemperie, como el ubicado sobre la avenida San Martín —entre varios más— que data de hace al menos tres años.

 

Extienden el plazo para la consulta pública por las obras en el Río Luján

La Asociación Ambientalista de Escobar informó que se prorrogó hasta el 27 de febrero el plazo para participar en la consulta pública convocada por el Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires en torno al proyecto “Obras de dragado y ampliación de cauce en el Río Luján – Etapa III”.

Desde el ámbito científico, uno de los principales argumentos esgrimidos sostiene que resulta esencial proteger y restaurar el ciclo del agua y los ecosistemas asociados —humedales, acuíferos (napas), ríos, arroyos y suelos fértiles—. Advierten, además, que la iniciativa no habría contemplado adecuadamente que las intervenciones previstas podrían alterar el escurrimiento superficial y subterráneo, incrementando la vulnerabilidad frente a inundaciones en distintos distritos de la cuenca.

Quienes estén interesados en participar de la convocatoria pueden consultar el artículo publicado por este periódico el pasado 18 de febrero, donde se detallan los alcances del proyecto y los puntos en debate. (Contrarreloj: últimas horas para opinar sobre el futuro del Río Luján).