Vecinos proponen crear un distrito de entretenimientos nocturnos
«Bien comprendemos que la población (sobre todo joven) necesita esparcimiento y vida nocturna. Por lo que sugerimos al gobierno de Escobar que cree un distrito exclusivo y concentrado de entretenimientos nocturnos, alejado de los centros residenciales.
Esto es lo que se hace en las sociedades avanzadas y democráticas que atienden la voz de los habitantes y contemplan con seriedad y prontitud el respeto y cuidado de sus justos requerimientos comunales. El municipio cuenta con los medios, los espacios y la capacidad política para crear un distrito del placer y diversión, lo que redundaría, no solo en el bienestar y paz de los ciudadanos y en la satisfacción de los que buscan esparcimiento (baile, ruido y demás) por un lado; silencio, paz, descanso, por el otro. Pero además, le podría significar al municipio una entrada importante de dinero, pues un distrito de entretenimiento nocturno, puede atraer no solo el interés de la población local, sino a muchos interesados de lugares aledaños y de la misma Capital.
En el entretanto, el municipio tiene la obligación de respetar, velar y salvaguardar ante todo los derechos de sus vecinos a vivir en sus casas sin la intrusión de ruidos insoportables».
Esto tambien pasa en Ing Maschwitz,el tema que siguen alquilando las casa para eventos y fiestas….es entendible que la juventud les guste las fiestas ,pero algo tienen que hacer desde la municipalidad.
AT al Vecino te manda siempre el mismo comentario ….pero no hacen nada.
Las autoridades miran para otro lado,y los vecinos que pagamos unos lindos impuestos no nos cuidan
Los ruidos molestos no solo provienen de «fiestas clandestinas». También provienen de otras fuentes como ocurre en Kennedy entre Tiziano y Tintoretto con los ladridos, llantos y aullidos de los canes del criadero clandetino que allí se ha instalado y respecto del cual la municipalidad NO HACE ABSOLUTAMENTE NADA pese a las reiteradas denuncias presentadas contra el mismo por las inmisiones sonoras que alteran la tranquilidad y descanso de los vecinos y los olores nauseabuindos que emanan de los caniles.
Sr. Director del periódico El Cazador:
Me dirijo a usted para hacer pública mi bronca e indignación por la situación que estoy viviendo actualmente.
Soy una estudiante universitaria de 20 años que sufro de trastornos del sueño y que, por ello, me encuentro bajo tratamiento médico.
Creía haber encontrado en El Cazador la paz y tranquilidad necesarias para tratar mi afección, pero lamentablemente me he visto obligada a volver a la ciudad debido a los ruidos molestos que provienen de un criadero clandestino de perros que se ha instalado junto a mi casa.
Los constantes aullidos y ladridos de los perros de distintos tamaños y razas encerrados en sus caniles no me permiten conciliar el sueño necesario para mi salud, tornando inútil la ingesta de la medicación que al efecto se me prescribe.
No soy la única persona afectada por esta situación. Muchos vecinos han presentado denuncias y notas al intendente, pero el municipio no ha tomado ninguna medida para solucionar el problema pese a que tengo entendido inspectores municipales han constatado la irregularidad.
Como ciudadana, tengo derecho a un ambiente sano y equilibrado que me permita llevar una vida saludable. Sin embargo, los aullidos y ladridos constantes de los perros a cualquier hora, especialmente por la noche y madrugada me impiden conciliar el sueño y descansar adecuadamente afectando mi salud física y mental.
Es indignante que la municipalidad no tome medidas para solucionar este problema que afecta seriamente a quienes vivimos en las proximidades de la perrera.
Espero que con el mismo ahínco y celeridad con que el Sr. Intendente llenó las calles con afiches y carteles con su imagen durante la campaña electoral tome medidas para solucionar esta situación lo antes posible, protegiendo así los derechos que los ciudadanos tenemos a la salud, al descanso y a vivir en un ambiente sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano.
Atentamente,
Aylen
Sr. Director:
Soy vecino también del criadero de perros clandestino que mencionan Marcelo y Aylén en sus cartas. Estoy totalmente de acuerdo con sus comentarios. Los vecinos no podemos comprender como la Municipalidad no ha hecho nada a pesar de nuestras reiteradas quejas.
Lo que otrora fuera el hermoso jardín de una quinta ha sido transformado en un verdadero campo de prisioneros para perros. El parque fue dividido en caniles armados con alambre tejido y pabellones de material con caniles cubiertos. Es una auténtica perrera. Ladridos, aullidos, llantos de los perros que no dejan dormir y nos obligan a un sueño entrecortado y a madrugar incluso sábados y domingos –no hay feriados para la perrera-. Asimismo los vecinos tenemos la sospecha que ahora en época de vacaciones también estarían ofreciendo servicios de guardería canina.
Me consta que la Municipalidad ha tomado nota de todo esto e incluso ha practicado inspecciones en la finca. Por ello resulta incomprensible que -hasta donde sabemos- la única medida que han tomado –y que tuvieron la amabilidad de comunicarme por teléfono hace unos meses- ha sido “exhortar a los propietarios a que arbitren los medios para que cesen los motivos de las quejas de los vecinos”. Parece que hasta ahora la exhortación no ha tenido mucho éxito.
El cuerpo de ordenanzas municipales conforma el código de convivencia de los vecinos, y el Estado debe estar presente para vigilar su cumplimiento. Sin embargo, parecería hasta ahora que las violaciones a las ordenanzas que prohíben en El Cazador el establecimiento de criaderos y guarderías para perros, y a las que regulan los ruidos molestos, encuentra a la Municipalidad mirando para otro lado.
Alejandro