Un pésimo servicio y un Estado poco Presente

La opinión de los pasajeros de las líneas de colectivos que circulan en el distrito de Escobar es casi unánime: el servicio es calificado como «pésimo» debido a diversos problemas que afectan su experiencia de viaje. Entre las principales quejas destacan la impuntualidad, las paradas frecuentes en viajes de media distancia, el malhumor de algunos conductores, el alto costo del boleto y la incomodidad al ingresar en baches, que provocan saltos y dolores en diferentes partes del cuerpo.

Un pasajero de la línea 276 compartió su decepcionante experiencia durante un viaje desde Escobar hasta Luján y recordó con nostalgia que en el pasado el servicio se consideraba de media distancia y tenía solo paradas en las estaciones Matheu, Villa Rosa y Pilar. En la actualidad, sin embargo, «se detiene en todas las paradas», independientemente de si son viajes cortos o largos. El pasajero sugiere la implementación de un servicio diferenciado en trayectos prolongados, como a General Rodríguez, Luján, San Andrés de Giles y Carmen de Areco. Con énfasis, concluye que «la calidad del servicio es pésima».

Otra pasajera reafirmó las quejas anteriores al describir su experiencia en la línea 276. Además de la incomodidad del viaje, lamentó que el boleto sea el más caro de la zona, «mínimo $65,90 cuando el estipulado es de $50,06». En ocasiones, prefiere optar por el «Lujanero» que ofrece menos paradas y evita ingresar en Matheu y Villa Rosa.

Un asiduo pasajero también relató una desafortunada vivencia en la que el colectivo «no dejó una sola parada sin cargar pasajeros. Lo tomamos en el reloj de Escobar a las 9,45 y bajamos en Luján 11 y 20, terrible odisea!!». A esta lista de problemas se suman quejas adicionales: «Pasás más de media hora esperando un colectivo y los choferes no arriman los vehículos al cordón para que uno pueda subir». «Yo viajo todos los días y llego a mi casa de Matheu con los pelos de punta..es pésimo el servicio..deja mucho que hablar la 276 y ni hablar de los choferes».

La insatisfacción generalizada contrasta con la aparente indiferencia de la Municipalidad, que alega que algunas líneas de colectivos no son de su responsabilidad. No obstante, el intendente debería atender estas cuestiones que afectan la calidad de vida de la población. La queja individual de los pasajeros rara vez es tomada en cuenta, y los reclamos colectivos tampoco parecen surtir efecto.

El concepto del «Estado Presente», proclamado de manera constante por el jefe comunal, juega un papel central en esta situación, que requiere una atención urgente para lograr una mejora significativa en la calidad del servicio y así contribuir al bienestar y comodidad de la comunidad.