«¿Tirar la verdura antes de reducir el precio para que la gente pueda comprarla?»

Una fotografía y un comentario compartidos en una red social por una vecina de la localidad de Matheu provocaron ayer una intensa reacción de numerosas personas, desencadenando por momentos un debate acalorado. «A los señores verduleros», decía la mujer haciendo referencia a una imagen que mostraba verduras supuestamente en mal estado, empaquetadas y colocadas frente a una verdulería, «¿qué prefieren? ¿Tirar la verdura antes de reducir el precio para que la gente pueda comprarla? ¿No sería mejor venderla al costo antes de desecharla?».

Las respuestas fueron numerosas y de todos los tenores imaginables: «Yo lo pensaba el otro día con las paltas, generalmente vas a las verdulerías y las paltas están carísimas y después algunos no te las quieren vender porque ya están pasadas o en mal estado. Vas a comprar una palta, te sale $1000 y resulta que a los tres días terminan tirando medio cajón porque claro, son caras, no las venden y se les ponen feas. Doy ese ejemplo, podría dar otros»; «Siempre dije lo mismo: prefieren tirar la verdura y fruta a venderla más barata», «Se la agarran con el verdulero, pero es ley tirar todo lo que está vencido»; «Yo haría lo mismo, el esfuerzo es mio y hago lo que quiero con él. Después si das algo por beneficencia y se enferman te hacen juicio, para eso son expertos los vividores»; «Capaz que no le compraron la verdura o ya vino así cuando se la trajeron, pero viendo como están las cosas hoy en día, pienso que lo que menos quiere hacer el comerciante es tirar lo que tiene para vender»; «Yo me pregunto, no es más humano ponerlo en una caja con un cartel para que se la lleve el que la necesita..van a ser más bendecidos».

Seguramente, como lo expresó una mujer, los comerciantes no deben sentir satisfacción al tener que descartar productos, pero lamentablemente, a menudo no tienen otra opción. En algunos países europeos, los panaderos optan por reducir sus precios en las últimas horas del día, lo que ocasionalmente da lugar a largas filas de jubilados y personas de bajos recursos que buscan aprovechar la oportunidad. Esta práctica plantea una pregunta interesante: ¿sería factible introducir un mecanismo similar en nuestro país? ¿O, por el contrario, podría llevar a una disminución de clientes durante el día, ya que la gente esperaría hasta las horas finales para adquirir productos en oferta?