Qué siga el «¡Viva la Pepa!»
Quienes votaron por el intendente Sujarchuk en las últimas elecciones y se encontraron con los nuevos afiches del oficialismo local, es posible que hayan respondido con un «de nada, Sr. Intendente». El mensaje recién lanzado por el jefe comunal, un apasionado hacedor de campañas publicitarias, ha dado lugar a un nuevo gasto millonario de las arcas del estado para imprimir enormes afiches de agradecimiento a sus electores. Este paso sigue a los considerables gastos de la campaña proselitista, lo que plantea interrogantes sobre si Escobar dispone de los recursos propios de un país del Primer Mundo o de alguna nación vecina gobernada de manera correcta y austera.
El 52 por ciento de los escobarenses que apoyaron al intendente tal vez vean con buenos ojos este despliegue de gasto público. Sin embargo, un no menos significativo porcentaje de vecinos, aproximadamente un 47%, que se opuso al actual jefe comunal en las urnas, observa con incomprensión cómo se continúa dilapidando el dinero público apenas unas horas después de concluida la elección.
El costo total de esta nueva tanda publicitaria quizás nunca llegue a conocerse. Es lamentable que el jefe comunal, consciente de la irritación que genera en una parte de la sociedad, no modifique estas prácticas poco austeras y sobrias en la política.
La simplificación que tiende a menudo a interpretar el resultado de una elección general como si fuera la de estar a favor o en contra, como en este ejemplo decir «el 47% que está en contra», es absolutamente contrafáctica y como tal, apartada de la realidad y ajena al significado democrático y republicano que representa el voto soberano. Nadie es dueño de los votos. Por lo que nadie puede inferir livianamente que no votar a un candidato coloca inmediatamente al votante que así ejerza su derecho a elegir, como un directo enemigo al candidato que no votó.
El odio es capaz de nublar la razonabilidad necesaria para entender el mensaje de las urnas. Y con esa carga es muy complicado ejercer oposición de manera efectiva. Si eso ocurre, más aún se alejarán quienes así lo hicieran de las preferencias de la gente, que no es tonta y percibe la realidad sin necesidad de profecías pretenciosas generalmente basadas en información no corroborada o falsa.
Es penoso el sesgo de autosatisfacción adoptado por este medio que pretende ser periodístico e independiente, y se ha transformado en un disimulado, o no tanto, órgano de difusión de cualquier idea que enfrente al gobierno comunal. Triste papel
Increíble lo que escribe Norberto…. La realidad no existe, tan solo el relato.. En qué oficina de la municipalidad trabajará? o será un familiar?….
Todo Escobar está lleno de terrenos baldíos con tremendos yuyales que invaden la «teórica» vereda y obliga al peaton a circular por la calle, y no hay fondos para solucionar ello.
La guardia del Htal de Escobar en peor que el más desastroso Htal de África, tener que ser atendido así por una urgencia, amerita despedirse de los familiares porque es una entrada sin salida y no hay fondos para hacer un cambio total
Pero la cartelera del intendente de Escobar ES PODEROSA, sin miramiento de gastos.
E
Señor Raúl: Soy jubilado que continúa trabajando y jamás lo hice para ningún estado, ni familiares que dependan de él. En absoluto no.
Si puede leer mi comentario con un poquito más de capacidad de abstracción estoy seguro que comprenderá más cabalmente a lo que me refiero.
Claro que la realidad existe. Precisamente a eso me refería.
Saludos cordiales
Triste es nuestro papel, el de ciudadanos comunes que vemos como en una democracia las supuestas mayorías hacen uso del erario público en su propio beneficio ante tantas necesidades , tal como si fueran monarcas.
Sería muy satisfactorio ver al menos hoy , un cartel que diga » Estamos festejando 40 años de DEMOCRACIA que entre todos construimos»