Lluvia del viernes: ¿la antesala de El Niño? Para el Municipio, un examen aprobado; para muchos vecinos, aplazo

 

¿Fue la previa del esperado y temido El Niño? Para la Municipalidad, efectivamente el fenómeno climático “El Niño” se sintió con fuerza el viernes pasado en el partido de Escobar. El mayor volumen de agua cayó entre las 21:30 de ese día y las 0:30 de la madrugada del sábado. En esas tres horas se registraron 75 milímetros de lluvia, más de lo que habitualmente llueve durante todo un mes. En total, las precipitaciones acumuladas entre la noche del viernes y las primeras horas del sábado alcanzaron, hasta las 8 de la mañana, los 91 milímetros. Los arroyos que atraviesan el distrito estuvieron al límite de su capacidad. En el caso del arroyo Garín, incluso se produjeron desbordes en algunos sectores y durante determinados momentos. El director general de Defensa Civil de Escobar, Gabriel Pérez, informó que “debido a nuestra topografía, como cada vez que hay tormenta, recibimos además de lluvia un gran caudal de los distritos vecinos aguas arriba, lo que hace más complejas nuestras tareas». En algunas zonas céntricas, durante el pico de la tormenta, también se acumuló agua en las calles, aunque, según el Municipio, «drenó con el correr de las horas». La comuna informó además que, en este contexto, el intendente Sujarchuk se encuentra al frente del Comité de Emergencia Municipal, que se despliega en este tipo de situaciones para brindar asistencia en las zonas más afectadas. Y, según las autoridades, «gracias a los nueve reservorios construidos en nuestra gestión, que almacenan 32 millones de litros de agua, se pudo mitigar gran parte de sus efectos. El problema siempre en estos casos es el caudal de lluvia recibido en tan poco tiempo que excede por momentos la capacidad de contención de nuestro partido. Sin embargo, pasado el pico, el distrito tiende a normalizarse en poco tiempo gracias a las obras hidráulicas que permiten el escurrimiento”. Antes de fin de año, promete el Municipio, finalizará la construcción de tres reservorios más: dos en Loma Verde y uno en Belén de Escobar, en las inmediaciones del arroyo Tajamar. Con estas obras, la capacidad de retención del distrito alcanzará los 57 millones de litros.

La voz oficial transmitió tranquilidad: todo estuvo bajo control, se ejecutaron las obras necesarias para enfrentar futuras contingencias y el episodio del viernes dejó, según esa mirada, un balance positivo.

¿Y qué opinan los vecinos? Aquellos que vivieron la intensa tormenta desde sus hogares, sus automóviles o directamente desde la calle tienen una percepción algo diferente. En una red social, dos vecinos mantuvieron un interesante intercambio de opiniones. Una de ellas escribió: «Cuando empiezan con la cantidad de milímetros de agua que cayeron en determinada cantidad de tiempo están diciendo: ‘cayó mucha agua en poco tiempo’ y así tratan de justificar lo que no hacen para evitar calles y vecinos inundados. Lo de anoche, comparado con la tormenta de diciembre de 2023, no fue nada y, sin embargo, se inundó todo. En mi caso, cansada de hacer reclamos durante años al municipio, tuve que poner dinero de mi bolsillo para elevar todas las veredas y el piso de la galería alrededor de la casa. Se inunda el patio, pero ya no entra el agua a la vivienda». Otro vecino respondió: «Usted dijo muy claramente lo que pasa. Parece que para que no se inunde debería apenas lloviznar o garuar. Siempre ponen excusas e incluso culpan a la gente de tirar basura, cuando deberían limpiar y hacer su trabajo. Basta de culpar al vecino por si tiró o no una bolsita de basura. Trabajen, que para eso pagamos impuestos carísimos». La misma vecina agregó luego: «Los cronogramas de recolección de poda y otros residuos rara vez se cumplen dentro de los plazos que publican. Más de una vez reclamé porque pasaron dos fechas consecutivas del cronograma y la basura seguía en el mismo lugar, acumulándose. Y ahora, al menos en mi barrio, pese a los reclamos, sigue igual. Piden que los vecinos denuncien a quienes arrojan basura, pero no es mi trabajo quedarme despierta toda la madrugada vigilando. Hay gente que pasa a esas horas y deja residuos porque nadie los ve; muchos ni siquiera son del barrio. Nací en Escobar y vivo aquí desde hace más de cincuenta años. No me van a decir que lugares céntricos que antes nunca se inundaban ahora sí lo hacen con poco más que un chaparrón. No va a quedar otra que cada vecino se las arregle como pueda para evitar que el agua entre a su casa cada vez que llueve». Otro vecino resumió la situación con ironía: «¿Así se preparó el municipio para recibir al Niño? Niño 1, Sujarchuk 0». Los comentarios continuaron multiplicándose y reflejaron un panorama muy distinto al descripto oficialmente: «Sigo inundado. El agua no bajó ni un centímetro. Las zanjas están tapadas. Barrio La Pista»; «En el barrio El Cazador se inundaron muchísimas casas por el abandono y la falta de mantenimiento de la Municipalidad: zanjas sin limpiar, caños tapados desde hace años, restos de poda acumulados desde hace meses… Miles de reclamos y jamás hacen nada»;  y «Todavía no llegó el supuesto fenómeno. Esto fue una tormenta de dos horas; con El Niño puede llover tres días seguidos».