Garín reclama agua para consumo humano

En medio de promesas gubernamentales de proporcionar servicios esenciales a toda la población, como agua corriente, gas natural y cloacas, miles de argentinos continúan sin acceso a estos recursos en pleno tercer milenio. La creciente desconfianza en las palabras y compromisos de los gobernantes ha llevado a que vecinos autoconvocados de Garín tomen medidas colectivas y hayan presentado un reclamo conjunto a las autoridades municipales y de Agua y Saneamientos Argentinos SA (AYSA). El propósito es claro: demandar el suministro de agua apta para el consumo humano.
Los vecinos se encuentran en una situación de extrema necesidad, careciendo de un recurso vital en pleno siglo XXI. «No se ha cumplido con los compromisos políticos y de convenios firmados asumidos públicamente, donde se establecia que los hogares del distrito contaran para el año 2023 con los servicios de agua corriente y desagües cloacales (convenio 2016)», señala el petitorio presentado.
Garín ha experimentado un crecimiento demográfico sin precedentes, que no fue acompañado por el desarrollo adecuado de infraestructuras públicas. Además, en los últimos meses, el caudal de extracción de agua de las perforaciones domiciliarias que abastecen a la población ha disminuido significativamente, llegando incluso a su agotamiento total en algunos casos.
La reducción del nivel freático está exacerbando esta problemática, sumado a la instalación de bombas de gran capacidad por parte de AYSA, aparentemente destinadas a suministrar agua a barrios privados en Pilar. Los vecinos desconocen si esta actividad está autorizada y monitoreada por las autoridades municipales. Esta crítica situación está provocando serios problemas «por no tener suficiente agua para nuestro consumo, para poder bañarnos, higienizarnos, cocinar alimentos».  El problema se agrava aún más debido a que la calidad del agua obtenida de las perforaciones no cumple con los estándares de potabilidad. Esto ha resultado en «diversos síntomas de salud» que los habitantes adjudican «presumiblemente a consecuencia del consumo de agua en la mayoría contaminada y de los numerosos estudios existentes que indican la deficiente calidad de agua subterránea en la zona». Incluso la propia empresa AYSA reconoce que los niveles de arsénico y nitratos, entre otros parámetros, exceden ampliamente los valores máximos de potabilidad permitidos según el Código Alimentario Argentino, tanto en los partidos de Escobar como en Pilar. Estudios realizados por universidades y entidades privadas respaldan esta conclusión, arrojando resultados aún más alarmantes.

Por último, en el contexto de la crisis económica que afecta al país, el alto costo del agua embotellada resulta prohibitivo para muchos, «además de existir escasas garantías sobre la calidad ofrecida por diversos distribuidores locales».