Escuelas isleñas: un clamor por mejoras

Las palabras de los gobernantes suelen ser grandilocuentes, pero con frecuencia se las lleva el viento.

El gobernador Kicillof afirmó que «»asume el compromiso de transformar la educación porque estamos convencidos de que es el instrumento más poderoso que tenemos a nuestro alcance para construir un país con más igualdad y oportunidades”. Por su parte, el intendente Sujarchuk lanzó un plan de inversión educativa por más de $6.700 millones, que contempla la creación de nuevos establecimientos educativos, mejoras edilicias en las escuelas y la renovación del mobiliario.

Todo suena muy bien, pero la realidad del día a día es muy diferente.

Basta con observar lo que sucede en las Escuelas de las Islas (E.P. N°22 y E.S. N°17, sección de Islas Escobar) para tomar conciencia de lo que padecen sus alumnos y educadores.

La situación se hizo evidente tras una recorrida realizada por la concejal Sandra De Boeuf de LLA, quien encontró un panorama desolador. «El muelle de R. Luján y R. 25 no puede ser utilizado debido a las malas condiciones de seguridad, especialmente en la escalera, que carece de uno de los postes de sostén», aseguran las directoras de los establecimientos educativoss. «Se ha solicitado al Consejo Escolar su reparación. La UGC del Paraná no cuenta con los materiales para hacerlo. El proyecto de Presupuesto Participativo para la reparación de ambos muelles no fue aprobado por las autoridades municipales». Incluso, presentaron una exposición ante la Prefectura para informar sobre la situación. «Seguiremos tocando puertas para tratar de solucionar el problema. Los docentes entendemos que esto impacta en el dictado de clases».

Tras su visita al lugar, la edil de LLA presentó un proyecto de comunicación en el Concejo Deliberante, solicitando la reparación del muelle municipal,  la construcción de una vereda en el camino hacia el muelle, la mejora de la escalera y su baranda de acceso, así como el perfilado, cuneteo y entoscado, finalizando con la estabilización del suelo con piedra partida 320 en la calle de acceso a las escuelas.

«Esto lleva varios años ocurriendo, no es algo nuevo»

En diálogo con Periódico El Cazador, Mónica, una madre de dos alumnos del 1° y 2° año del secundario, describió las dificultades que enfrentan los días de lluvia: «Los días de lluvia, el colectivo no ingresa porque el camino de acceso a la escuela no tiene asfalto ni un mejorado adecuado. Se han formado pozos que, al llenarse de agua, se profundizan y se deterioran aún más. Si las zanjas laterales crecen, el agua sube y el transporte tampoco puede ingresar». Si las condiciones del río lo permiten, los chicos toman el colectivo hasta el puente de Río Luján, sobre la Ruta 25, bajan las escaleras y toman la lancha hasta la escuela. «Es importante agregar que las condiciones de la escalera desde la ruta para acceder al muelle no son las ideales. Se hizo el asfalto de la ruta y quedó muy alto para alcanzar el primer escalón. Los escalones están deteriorados, y hasta llegar al muelle los chicos pasan sobre tierra, que se embarran los días de lluvia. El muelle estuvo inhabilitado por semanas porque estaba inestable; la escalera estaba floja y atada con una soga, por lo que, si el colectivo no ingresaba y la lancha no podía atracar, se suspendían las clases».

La madre mencionó otro factor que afecta el normal desarrollo de las clases: «Últimamente, se produce una bajante del río con frecuencia. La semana pasada, por ejemplo, un papá (mi esposo) arregló la escalera del muelle, la apuntaló y la aseguró, agregando maderas faltantes. Pero tuvimos una bajante y lluvia, por lo que se suspendieron las clases. En una semana, mis hijos faltaron tres días porque el colectivo no podía ingresar y la lancha tampoco, debido a la bajante. Esta situación se repite a menudo. Dependemos del clima y del camino; el clima es algo natural, pero el camino es algo que, con la voluntad de quien tenga la responsabilidad de repararlo, se puede solucionar».

Otro inconveniente es el estado del sector donde el colectivo da la vuelta para retomar su recorrido, que coincide con la parte de la escuela que se utiliza como cancha de fútbol y espacio recreativo para los chicos: «Es tierra, está llena de pozos, y los días de lluvia se acumula agua, lo que dificulta que se seque. Si se usa para que el colectivo gire, se sigue deteriorando y se hace complicado para que los chicos puedan jugar e incluso hacer actividad física allí».

Ante la pregunta de si esta situación es reciente, la respuesta fue desalentadora: «Esto lleva varios años ocurriendo, no es algo nuevo». Por otra parte, destacó la acción de la comunidad educativa: «Muchas de las necesidades son cubiertas por las directoras, docentes y padres».

Por último, Mónica se refirió a la inseguridad en la zona y a la vulnerabilidad de la escuela: «Me gustaría agregar una preocupación que compartimos muchas madres, y es respecto a la seguridad de la escuela y de nuestros hijos. Cuando hablo de seguridad, me refiero principalmente a los robos que han ocurrido, dos de ellos solo este año. A mi parecer, la escuela está en una situación de vulnerabilidad, especialmente por su ubicación cerca del agua, ya que en el camino hay un portón que impide el acceso vehicular, y sabemos que la policía solo patrulla hasta la entrada del portón por vía terrestre».