El Cazador: vecinos exigen ser escuchados

La reacción de los vecinos de El Cazador al enterarse de cómo afectará a su barrio el proyecto de ordenanza votado favorablemente en el Concejo Deliberante, que da vida al “corredor Ruta 25 y Calle Libertad”, autorizando la construcción de viviendas unifamiliares, multifamiliares y comerciales de pequeña, mediana o gran escala, de planta baja y hasta tres pisos, con una altura máxima de 12 metros, fue de rechazo unánime. Que la primera manzana del barrio (ver fotografía), actualmente ocupada por la oficina de la UGC y el estacionamiento contiguo, hasta el camino de acceso aledaño que limita con la plaza del mástil, pueda llegar a transformarse de lugar verde y arbolado en otro con altas edificaciones, sorprendió a todos.

«La idea de construir en la entrada misma de El Cazador, permitiendo edificaciones o comercios y eliminando el actual espacio verde, vulnera la idiosincrasia de El Cazador, un barrio parque», sostuvo Gabriela Hernández, una de las tres concejales que votó en contra del proyecto. «Permitir edificaciones de planta baja y tres pisos, además de viviendas multifamiliares o comercios a gran escala, va en contra del cuidado del medio ambiente, la forestación y los espacios verdes, elementos tan valorados por los vecinos de El Cazador. Es fundamental que se respete la esencia del barrio El Cazador para no sacrificar su carácter distintivo y su calidad de vida», concluyó Hernández.

La comunidad de El Cazador siente en estas horas rabia y congoja: le quieren arruinar una de sus manzanas más emblemáticas, la entrada al mismo barrio.

Y los vecinos se expresaron como nunca.

Pablo se refirió a la Ley de Ordenamiento Territorial de Buenos Aires, que establece en su artículo 2 incisos g) y f) lo siguiente: «Posibilitar la participación orgánica de la comunidad en el proceso de ordenamiento territorial, como medio de asegurar que tanto a nivel de la formulación propuesta, como de su realización, se procure satisfacer sus intereses, aspiraciones y necesidades», y concluye con un calificativo acertado: “Papel pintado”.

Varios vecinos sospechan de negocios poco transparentes. “La verdad es que suena a emprendimiento inmobiliario donde cuatro o cinco tipos se llenan los bolsillos”, afirma Néstor. Mientras que Vicky pide que “de una vez por todas nos escuchen y prevalezca la voz de la gente por sobre los negocios inmobiliarios”. Myriam, como varios otros, sugiere pasar a la acción: “Lo que queda claro es que si los vecinos no nos involucramos, no nos manifestamos con fuerza, nos van a pasar por arriba. Aquí es necesario acudir a un letrado e iniciar las acciones necesarias ante semejante atropello. Seguramente se instalarán grandes comercios, cines, etc. Estimo que no es el deseo de la mayoría de los vecinos. ¡Hagámonos sentir!”

Leonardo considera la decisión “una locura”: “Al enterarme no podía dar crédito. Lamentable, decepcionante e inconsistente con lo que venimos sosteniendo desde siempre y en diversos espacios de participación y trabajo, los vecinos”. También Marcelo repudia la ordenanza y exige su derogación: “Así comienza el principio del fin de nuestro querido Barrio El Cazador. Recuerdo cuando allá a fines de los ’60 o principios de los ’70 conocí este hermoso lugar y quedé impactado por la extensión de sus lotes colmados de especies arbóreas y vasta belleza natural. Con el tiempo, pese a que los lotes se fueron achicando y la densidad poblacional aumentando, El Cazador mantuvo su identidad, pero este nefasto proyecto, este disparate constructivo es el puntapié inicial de un cáncer que no tardará en hacer metástasis y dejará en el recuerdo lo que otrora fue para orgullo de Escobar un pulmón invalorable, un espacio privilegiado que invitaba a vivir en contacto con la naturaleza. Repudiemos la ordenanza y exijamos su derogación (…)».