Cuando las hilachas hablan

Los restos del cartel que se observan a la izquierda de la fotografía pertenecen a una propaganda municipal instalada hace tres años -aún puede leerse con claridad el año 2022-, sobre la Ruta 25, un camino turístico por excelencia que conduce al puerto del Paraná de las Palmas y que transitan tanto visitantes como vecinos. Sus hilachos son una muestra visible de varios rasgos que caracterizan a la actual administración.

Pasemos a enumerarlos.

1. Decenas de funcionarios, e incluso quizá el propio intendente, pasan a diario por el lugar sin reparar en el aspecto deslucido de esas lonas deshechas. No hay, a simple vista, un criterio estético en el amplio staff municipal.

2. Hoy son hilachas. Hasta hace poco —antes de la tormenta que lo destrozó—, era un cartel intacto que mostraba una obra realizada tres años atrás. Pasan los años, y cada cartel instalado por el Municipio permanece en pie mucho después de haber cumplido su función.

3. Mientras dure la actual gestión, el problema de la saturación de carteles continuará. El intendente es un convencido de que el marketing le aporta visibilidad e imagen, y por eso ordena fabricar e instalar cientos de ellos. Lo que no ordena es quitarlos.

5. Cuando se habla de abandono y suciedad en el partido de Escobar, también se alude a imágenes como esta. La contaminación no se limita a los residuos que se acumulan en los barrios, donde la Municipalidad carece de campañas continuas y sistemáticas que fomenten el hábito de la limpieza y el cuidado del entorno. Existe además otro tipo de contaminación: la visual, encarnada en la superposición de carteles municipales y comerciales que el intendente autoriza, muchas veces a cambio del alquiler de esos espacios. En este caso, se prioriza el dinero sobre la belleza.

Son las cosas de Escobar que permiten entender por qué muchos gobernantes y dirigentes políticos eligen vivir en countries o barrios privados: espacios donde reinan el orden, la limpieza y cierta armonía estética que, paradójicamente, esos mismos gobernantes no saben, no quieren o no pueden trasladar a las comunidades que administran.