Conectar para Desconectar, ¡nuestro Rincón Literario!
Bienvenidos a «Conectar para Desconectar», un Rincón Literario donde podrás viajar por nuevas sensaciones y emociones a través de notas y poesías de autores locales.
Coordinadora: Rita Frank (Instagram: @alquimiaesarte // Wtsp: 348 4 205 203)
Oscuridad
Mi primera sensación fue epidérmica, noté sobre mi piel una especie de humedad agradable, ni fría ni caliente, tenía justo la temperatura exacta para sentirme maravillosamente bien, no sentía ningún sonido de aparatos pero tampoco sentía sobre mi piel ropaje alguno, todas las sensaciones eran diferentes a las que había vivido antes de esa noche, que apenas recordaba o mejor dicho que no recordaba en absoluto, por más que forzaba mi mente a recordar hacia atrás no me venía a mi ser consciente, absolutamente nada de mis recuerdos hasta ese momento.
El silencio no era total, un sonido me llegaba amortiguado como filtrado por algo que tenía en los oídos que no sabía definir; al fin luego de pasados unos instantes me decidí a abrir los ojos y … Sorpresa … no veía sino la oscuridad total rodeándome, acaso se oían como muy lejanos algunos ruidos sordos, acompasados, pero no podía apreciar nada por mis ojos, solo la total y absoluta falta de luz. Giré mis ojos ya que no podía hacerlo con mi cabeza, algo me lo impedía, los giré hacia arriba y hacia abajo, hacia mi derecha e izquierda y los globos oculares rotaron dentro de su cavidad orbital sin percibir un ápice de claridad. Todo estaba en la más profunda de las penumbras, el más terrorífico y atávico de los temores del hombre se apoderó de mi: el miedo a no ver la luz nunca jamás, el miedo a permanecer en aquel espacio infinito cuajado de negrura y lobreguez, cerré los ojos y los abrí varias veces y no pude vislumbrar ni el más mínimo resquicio de luz, hice un esfuerzo inmenso para tratar de voltearme o de por lo menos girarme de costado para ver si conseguía un nuevo ángulo de la habitación, donde seguro me encontraba, y vislumbrar aunque fuese un atisbo de luminosidad, pero ese inmenso esfuerzo fue en vano.
Parecía estar sedado de manera ligera pues sentía todo mi cuerpo detalladamente, más no poseía la fuerza o el cerebro no parecía dar la orden a las diversas partes de mi cuerpo para que entraran en movimiento.
No sé cuanto tiempo había pasado desde que tomé conciencia de mi cuerpo hasta ese momento, ¿10 minutos? , ¿media hora? ¿una hora?, ¿un día? Más? no tenía la menor idea del transcurrir del tiempo, entonces cambié la estrategia, me dije –“¿Por qué estoy aquí? ¿Qué había sucedido anteriormente y cuándo? ¿Como hice o que hice para venir a parar a este sitio de …. Descanso? Curación? Reclusión?, entonces fui más allá, debía preguntarme primero quien era yo, cual era mi nombre, que edad tenía, si tenía familia, era casado, a que me dedicaba, si tuve algún accidente que me hizo llegar aquí, que tipo de accidente y , por sobre todas las cosas, lo que era mas importante de todo, ¿Porque no podía recordar absolutamente nada? Era una sensación terriblemente preocupante, me sentía impotente por no poder contestar a ninguna de esas preguntas elementales, ¿Estaría en medio de un sueño? … eso era!!… estaba soñando, pero ya era una pesadilla, intenté despertarme pero aún con los ojos completamente abiertos e intentando parpadear, todo seguía absolutamente sumido en las tinieblas más absolutas que se pudiera imaginar, jamás antes tuve este sentimiento de soledad infinita, de abandono inhumano, de tristeza miserable… pero …cuando fue ”¿jamás?” , si no tenía ningún recuerdo anterior ni cercano ni lejano, no tenía en mi cerebro ninguna referencia de absolutamente nada, se me había borrado todo.
Comenzó a invadirme una sensación de terror abismal, pues definitivamente no era un sueño ni una pesadilla, esto me estaba ocurriendo a mi, entonces fijé mi atención en el ruido lejano, sordo, acompasado, repetitivo que había notado desde que inicie mi descubrimiento como un ente vivo, hacia quien sabe cuanto tiempo, concentré mi mente y SI!! allí estaba, era un golpeteo sordo, lejano pero tenia sincronía, periodicidad, increíblemente sabía que conocía ese ritmo, ¿por qué? qué era? Sentía una identificación con ese sonido y al sentirlo más que oírlo comencé, no sé como ni porque, a tranquilizarme, me fue invadiendo una sensación de paz, de sosiego, de repente pensé “tranquilízate, todo va a salir bien” , traté de identificar cualquier otra cosa, de moverme, pero seguía siendo imposible en aquel espacio carente de la más mínima traza de iluminación, pero ya no sentía miedo, el golpeteo apenas audible, pero constante, me transmitía equilibrio y cordura, comprendí que podía pasar un tiempo infinito en estas condiciones y ese sonido inidentificable seria lo que me mantendría cuerdo.
De repente el golpeteo cambió de ritmo y aumentó su volumen, me desesperé, pues eso era lo único que percibía en el aquel mar de oscuridad, qué podía hacer? Abría y cerraba los ojos como buscando una chispa de luz, el golpeteo aumentaba y yo me sentía enloquecer , ya ni siquiera recordaba lo que había sentido minutos antes, se me había borrado todo, incluso el tiempo transcurrido en ese sitio desconocido, que si bien no había habido sufrimiento físico, era terrorífico el no saber donde estás, en total oscuridad a pesar de tener los ojos totalmente abiertos, y de manera imprevista pero maravillosa comenzó a entrar luz, a raudales, todo quedó abruptamente iluminado, sentí que me hacían por la cabeza y mi parte posterior y toda una catarata de luz me bañó en pleno y ya no supe nada de mi, pero vi, olí, probé y sentí todo un universo de sensaciones que se amalgamaron en mi diminuto cuerpo, mientras un individuo rodeado de otros me cargaba, me palpaba y me alzaba mientras decía eufórico: -“Nació perfecto “- Y todos aplaudieron, y vi por primera vez a mi madre que solo me sonrió.
Eliezer Giménez – Autor Larense
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