Artista de Escobar expondrá en una de las grandes galerías de Buenos Aires
Sus pinturas/esculturas invitan efectivamente al tacto, y sus texturas están hechas con barro, utilizando elementos como té, limón, mica y yeso, y quemadas intencionalmente en algunos sectores a través de pequeñas fogatas hechas con maderas y carbón en su taller en Escobar. Con esto, Miguel apunta a volver a lo esencial y lograr colores a partir de lo que ofrece la tierra. Su fascinación por los metales está a la vista y también en sus palabras: ““Los minerales son inmensamente atractivos y han cautivado a la humanidad desde sus inicios. Quizás exista una conexión en el hecho de que tengamos que arrancarlos de las entrañas de la Tierra. Penetrar la superficie y adentrarnos en la oscuridad. Parecieran tener un poder mágico sobre nosotros”.
Su obra forma parte de colecciones privadas en Estados Unidos, Italia y Argentina, y mediante su llegada a Roldán se podrá apreciar, por fin de manera masiva, estos paisajes de colores intensos y atractivos, con texturas para tocar, y esa búsqueda incansable de lo más profundo, tanto de la tierra (y sus elementos) como del ser, que proporcionan tanto placer a la vista.
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