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Transparencia, ñoquis y un aparato elefantiásico
Transparencia, ñoquis y un aparato elefantiásico
En nuestra sección “Opinan los lectores” de hoy, publicamos la carta de una mujer que afirma haber trabajado en la Municipalidad y haber sido testigo directo de la presencia de personal «ñoqui» en la actual administración.
Su testimonio vuelve a poner sobre la mesa uno de los aspectos más opacos de esta gestión: la falta de transparencia respecto a la cantidad real de empleados municipales, tanto en planta permanente como en condición de contratados. A eso se suma una cuestión aún más delicada: la presencia de “ñoquis”, una figura que, desde el punto de vista legal y ético, no debería existir en ninguna administración pública.
Desde este medio, hemos intentado en más de una ocasión acceder a esa información básica. ¿La respuesta oficial? Una evasiva disfrazada de tecnicismo: “Estamos en un proceso de digitalización y actualización de legajos de las y los trabajadores del municipio”. Otro secreto de Estado, al parecer, que se suma a las cifras millonarias destinadas al cachet de celebridades faranduleras o, más recientemente, a la campaña proselitista del intendente que ni siquiera es candidato en esta elección.
Que el Estado municipal ha crecido de forma desproporcionada no requiere demasiadas pruebas. Basta con observar:
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La cantidad de vehículos oficiales que circulan diariamente por todo el distrito, en una proporción que no se ve en ningún otro municipio comparable.
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La familiaridad con el fenómeno: ¿quién no tiene un amigo, familiar o vecino que trabaja en el Municipio?
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La estructura política sobredimensionada: el gabinete municipal cuenta con 12 secretarías, lo que equivale, en jerarquía, a tener una docena de ministros.
Este crecimiento descontrolado no es gratuito. Muchos trabajadores municipales con auténtica vocación de servicio, alta capacitación y años de trayectoria, observan con preocupación la deriva del sistema. Temen que, ante un eventual cambio de signo político, se deba recurrir a un ajuste drástico para sostener financieramente la administración. Y que, como suele ocurrir, terminen pagando justos por pecadores: profesionales y trabajadores valiosos desplazados junto con los verdaderos ñoquis, en un intento desesperado por achicar un aparato que ya no da más.
La opacidad, el exceso y el uso discrecional de los recursos públicos son síntomas de un modelo que parece agotado. Pero mientras tanto, los costos los pagan los de siempre: los contribuyentes.
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Hace seis meses que estoy solicitando la reposición de 1 farol de la calle …o sea 1 lámpara o 1 sensor…lo que sea…en tres oportunidades me mandaron por mensaje o correo que Ya ESTABA REGULARIZADO…Y NI SIQUIERA SACAN LA BOLSITA QUE SE COLOCA PARA INFORMAR…¡¡! MAS DE 8 MENSAJES A TRAVES DE FLORA… DE ATENCION AL VECINO…Y AL DIA DE HOY SIGUE ESTANDO SIN ARREGLARSE …!!
..UNA VERGUENZA TOTAL.. UNA DESIDIA INCREIBLE..UNA IMAGEN DEL MUNICIPIO DEPLORABLE E IRRESPONSABLE…..!! UNA LUZ DE ALUMBRADO…!!
…!!! Y DICEN DE FOMENTAR LA CULTURA….!!
CULTURA ES EL RESPETO DEL CONTRIBUYENTE Y EL CIUDADANO…!!!
Mario, en mi casa pasa lo mismo, la luz de arriba encendida todo el día, y la de abajo quemada, la respuesta desde ugc se roban las lámparas de abajo, por eso no las cambian, no tienen vergüenza