Sujarchuk y la estética del engaño: cuando la política copia a Goebbels

Ariel Sujarchuk lanzó un video proselitista cargado de consignas, omisiones y culto a su propia figura. La estrategia recuerda más a Goebbels que a la democracia.

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“Chicos, ¿cómo están? Necesito que me hagan un video sobre la transformación del partido de Escobar”. Así arranca Ariel Sujarchuk en un video proselitista lanzado en redes sociales, con tono informal, como si hablara con un grupo de alumnos. Pero lo que sigue no es inocente: es una clase de propaganda emocional que nada tiene que envidiarle a los manuales de Paul Joseph Goebbels, aquel siniestro ministro de Hitler que diseñó las reglas de la manipulación moderna que Sujarchuk aplica al pie de la letra.

El video es una puesta en escena cuidadosamente editada. Se ven obras públicas, frases altisonantes, gestos simpáticos del intendente y, por supuesto, consignas martilladas sin descanso: “Ariel Hace”, “Escobar Funciona”, “Votá la Fuerza de la Gestión”. Y como si esto fuera poco, en letras bien claras, al pie del reel de Facebook remata “Este 7 de septiembre, votá la Fuerza de la Gestión. Votá a los candidatos de Ariel”.

¿Gestión? ¿O culto a la personalidad? El mensaje es inequívoco: el municipio es Ariel. Lo hecho, lo que funciona, lo que hay que votar, todo gira en torno a su figura. Hasta cuando dice que no quiere aparecer “en un acto” sino “recorriendo las calles por las mías”, lo hace frente a cámaras, con plano calculado y fondo épico. Y eso, no es cercanía: es marketing.

Goebbels decía que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Y aquí la repetición es clave: se muestran obras como el paso bajo nivel Pablo Podestá -al que refiere como “el túnel”- sin aclarar que fue construido y financiado por el gobierno nacional. ¿Error? No. Es un recurso. Se omite el origen de los fondos para que el crédito quede en casa. También aparecen centros de salud, eventos, recorridas. Todo con tono emotivo, casi místico.

“Mostremos posta cómo se beneficia a los vecinos”, pide Sujarchuk, pero lo que muestra no es la realidad: es un relato.

¿Y los jóvenes? Son interpelados desde el vamos con el “chicos, necesito que me hagan un video…”. No es casual. Las dictaduras del siglo XX entendieron que si se captura a la juventud con consignas simples, se gana el futuro. Las Juventudes Hitlerianas fueron prueba de eso. Hoy no hay totalitarismo en Escobar, claro, pero la mecánica simbólica -captación emocional, épica vacía, identificación personalista- está ahí.

La política debería tratarse de ideas, de propuestas, de gestión real, con datos, fuentes y transparencia, no de reels con música conmovedora y frases preparadas para TikTok. Menos aun cuando lo que se promociona como “propio” fue hecho con plata ajena.

Este tipo de mensajes degradan la democracia. Porque cuando un intendente usa recursos del Estado -directos o indirectos- para promover su figura y su lista, sin aclarar quién paga las obras, sin rendir cuentas, sin abrir el juego, lo que hace no es gobernar sino manipular.

Y eso no es gestión. Eso es propaganda.

Dr. Marcelo Luis Soto