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Sujarchuk y la victimización como estrategia de poder
Sujarchuk y la victimización como estrategia de poder
En un contexto de crecientes críticas a su gestión el intendente Sujarchuk recurre a una vieja táctica política: presentarse como víctima. Un recurso que, lejos de apagar cuestionamientos, expone la distancia entre su relato y la realidad que viven los vecinos.

En el ámbito del derecho penal hay un capítulo que nunca pasa de moda: hacerse la víctima. El ladrón sorprendido in fraganti acusa persecución; el estafador, calumnias; el político cuestionado, agresiones. No importa la falta cometida, lo importante es invertir los roles para aparecer como el bueno de la película.
En su última declaración, Ariel Sujarchuk desempolvó ese recurso al manifestar: “Mientras del otro lado agreden, nosotros solucionamos los problemas de la gente”, buscando instalar con esta frase la imagen de un gestor eficiente injustamente atacado. Pero una vez más, la realidad no coincide con el relato.
A las críticas de los vecinos -que crecen en proporción geométrica en redes y medios- por el estado deplorable de calles, la falta de desagües y agua corriente, las inundaciones recurrentes cada vez que llueve, la inseguridad y el gasto cada vez más opaco y desmedido en publicidad personal fuera del ejido de Escobar, se suma ahora el cuestionamiento al nuevo Código de Ordenamiento Territorial por cuanto, el proyecto enviado por el Ejecutivo Municipal al Concejo Deliberante, introduce cambios en el Barrio Parque El Cazador con potencial de generar graves impactos ambientales, además de incumplir con la participación ciudadana prevista por la Ley N° 27.566, todo lo cual alimenta sospechas de beneficios económicos reñidos con la ISO 37001 que tanto pregona.
Y cuando habla de “agresiones”, omite casos como el de la cámara de fotomultas que interfería en el cierre de vehículos en la entrada de El Cazador, provocando que muchos vecinos dejaran de comprar en los comercios de la zona causando un fuerte perjuicio a los comerciantes, situación que -para colmo- fue defendida con una repudiada explicación de la Secretaria de Seguridad, quien no solo justificó el problema endilgándoselo a una supuesta “empresa privada”, sino que también se dio el lujo de cuestionar a los propios vecinos, como si ello no constituyera una manera de agredir .
Además, cabe preguntarse con qué altura moral puede hablar alguien que públicamente defiende a una condenada en todas las instancias judiciales -y con todas las garantías del debido proceso- por latrocinio y corrupción, olvidando aquella advertencia que tantas veces nos repetían nuestras madres: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.
Pero el marketing político no se nutre de datos sino de percepciones. Y en esto, Sujarchuk se nos presenta como un fervoroso adherente al principio Goebbeliano de que “si una mentira se repite lo suficiente, acaba convirtiéndose en verdad”. Así, machaca una y otra vez que él “soluciona” mientras otros “agreden”, intentando que el votante -que ya no come más vidrio ni compra humo y espejitos de colores- olvide denuncias, irregularidades y opacidad.
En septiembre, Escobar volverá a votar. Será el momento de elegir entre el relato del victimario disfrazado de víctima… o la realidad.
Dr. Marcelo L. Soto
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Simplemente exelente!!!