Policía Municipal disparó con un arma Byrna a un hombre, que murió instantes después; Sujarchuk respaldó el accionar policial

Este fin de semana se produjo la muerte de un hombre de 46 años en Ingeniero Maschwitz, quien minutos antes había sido reducido por personal de la Policía Municipal mediante el uso de una Byrna, empleada —según  informó el propio intendente Sujarhuk— “con el objetivo de resguardar la integridad física de todas las personas presentes, incluyendo un niño de cinco años”.

El episodio generó múltiples reacciones entre los vecinos: desde el reconocimiento de quienes consideraron que el accionar policial fue correcto, hasta las críticas de aquellos que acusaron a las fuerzas de seguridad de haberse excedido en su intervención.

Sin embargo, lo que también llamó la atención fue la rápida clausura política del tema, incluso antes de realizarse la autopsia correspondiente y de que avanzara la investigación judicial, la cual quedó a cargo de una fuerza federal —la Gendarmería Nacional—. Resultó particularmente llamativa la contundencia con la que se expresó el intendente, quien cuenta incluso con una Dirección de Derechos Humanos creada durante su gestión y que, a lo largo de los años, se ha manifestado reiteradamente en favor de los derechos humanos y de organizaciones como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, espacios que históricamente han expresado dudas o formulado acusaciones inmediatas ante muertes vinculadas a fuerzas de seguridad. En este caso, el jefe comunal fue categórico y, como se dijo, no aguardó el desarrollo de ninguna investigación judicial.

Bajo el título “Mano firme y trabajo conjunto ante un hecho extremo: la droga destrute a las persobnas”, Sujarchuk informó que “personal de la Policía Municipal de Escobar fue el primero en llegar a una casa sobre la calle Túpac Amaru, en Ingeniero Maschwitz, tras una alerta emitida por el Centro Municipal de Monitoreo. En el lugar se encontraba un hombre de 46 años que, en un estado de extrema violencia, había ingresado a la casa de un vecino, ocasionando destrozos y amenazando a sus ocupantes. El individuo se encontraba en un estado de exaltación, agresividad y aparente descompensación psicótica, presuntamente producto del consumo de estupefacientes. Ante la llegada de los efectivos de la Policía Municipal, el sujeto, portando palos y otros elementos contundentes, también comenzó a agredirlos. En ese contexto, en articulación con personal del Comando de Patrullas que también arribaron al lugar, lograron reducir al agresor utilizando una Byrna como recurso disuasivo no letal, con el objetivo de resguardar la integridad física de todas las personas presentes, incluyendo un niño de cinco años. Más tarde, luego de las actuaciones de rigor, se dispuso el traslado del hombre a la comisaría, momento en el cual sufre una descompensación. De inmediato, los efectivos iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) hasta el arribo del personal del SAME, cuyos profesionales continuaron con las tareas médicas y, lamentablemente, constataron el fallecimiento. La presunta causa de la muerte es un infarto asociado a una sobredosis”.

En la causa interviene la UFI N° 10 y, por disposición judicial, tomó intervención una fuerza federal, en esta oportunidad la Gendarmería Argentina. En ese marco, y sin brindar mayores precisiones, el intendente señaló que la fiscalía “destacó la correcta actuación del personal interviniente, sin adoptar temperamento alguno contra los efectivos”.

El propio Sujarchuk afirmó además que “de las declaraciones recabadas, incluyendo la de familiares y seres cercanos a la persona fallecida, surge que este atravesaba un consumo severo y sostenido de cocaína, situación que se había agravado en los días previos, derivando en episodios reiterados de violencia y pérdida total de control”.

Finalmente, el jefe comunal destacó “el trabajo conjunto entre las fuerzas de seguridad: la rápida respuesta de la Policía Municipal, la articulación con las fuerzas policiales, el sistema de emergencias médicas y la labor de los fiscales, que permitieron intervenir con profesionalismo ante una situación de máxima complejidad, priorizando en todo momento la protección de la vida y la seguridad de la comunidad”. Y concluyó señalando que “la droga destruye a las personas, rompe vínculos, genera violencia y muchas veces deriva en desenlaces irreversibles. Por eso, apelamos al compromiso colectivo y a la participación ciudadana como herramientas fundamentales para combatir este flagelo”.