Pudo ser una tragedia: castillo se desinfló en Escopark; varios niños fueron trasladados al Erill

El viernes por la noche, uno de los juegos inflables más altos del evento infantil Escopark, organizado por la Municipalidad, que se desarrollaba en el predio Floral de Belén de Escobar, se desinfló repentinamente mientras varios niños jugaban en la parte superior del tobogán. Como consecuencia, los menores cayeron desde gran altura directamente al suelo. Tres de ellos tuvieron que ser trasladados al Hospital Erill. “Fue una situación muy angustiante, tanto para los chicos como para sus familias”, relató un testigo presencial. Los padres de los niños afectados reaccionaron de inmediato y, a través de las redes sociales, lanzaron una advertencia: “No suban a ese inflable, no es seguro”.

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Mientras tanto, el Municipio solo se pronunció para responder la carta de una madre, publicada por El Día de Escobar.

Florencia Di Nanno, testigo del hecho, relató: “Justo en ese turno se encontraba subiendo un grupo de amigos de mi hijo, ya que los juegos se organizan por turnos. Tres niños fueron trasladados de urgencia por el SAME con traumatismos de cráneo. Uno de ellos, que presentó vómitos luego del golpe, fue el que permaneció más tiempo en observación, aunque posteriormente fue dado de alta». También detalló el momento de la caída: «Algunos cayeron sentados, otros se golpearon, y todos vivieron una situación de gran angustia. No hubo ningún tipo de contención ni asistencia emocional por parte del personal del predio. Ningún responsable se acercó a asistir a los chicos ni a las familias. Ni siquiera a ofrecer un vaso de agua a los niños que quedaron llorando, visiblemente asustados por lo ocurrido. La única respuesta inmediata fue la del SAME, que atendió y trasladó a los chicos con lesiones más visibles. En cuanto a la Municipalidad, hasta el momento solo se contactaron con una de las familias, la del niño que tuvo mayor complicación clínica. Al resto de las familias no se las ha contactado ni brindado información o acompañamiento alguno».

Según la Municipalidad, «no hubo mayores inconvenientes»

En su respuesta, el Municipio buscó minimizar el incidente y la preocupación de la madre. Además aseguró que “desde hace años hemos organizado cientos de eventos sin ningún inconveniente»:

«Esta carta de una madre preocupada muestra lo que ve un ojo natural y entendible, pero no real, porque cuando la señora da a entender que no hubo acción por parte del Municipio y que “la única respuesta fue del SAME”, la verdad es que el SAME es completamente municipal. Y es justamente el servicio que la Municipalidad siempre monta en eventos como este, para actuar ante imprevistos. La mayoría de los chicos salió inmediatamente. Como medida de precaución, tres niños fueron trasladados al Hospital Erill, donde recibieron atención completa y fueron dados de alta tras las revisiones. El subsecretario de Cultura estuvo en contacto con la familia del menor que más tiempo requirió estar en observación. Gracias a Dios no hubo mayores inconvenientes. Paralelamente, se hizo el reclamo correspondiente a la empresa que provee los inflables y se lo reemplazó por otro. Desde hace años hemos organizado cientos de eventos sin ningún inconveniente. En este caso, que sí lo hubo, la respuesta -como lo dice la misma carta- fue inmediata y el hospital actuó bien. Nuestro compromiso es seguir trabajando como hacemos siempre para que en todos los eventos que organizamos cada chico, chica y familia, puedan disfrutar de un lindo paseo y pasarla bien».

Otra madre: «Lo que vivimos fue angustiante, tremendo»

Luego de conocer la respuesta oficial, Lorena Puzzo –madre de Thiago, «un nene de apenas seis años que el viernes cayó de un pelotero gigante y vivió un momento de terror» – manifestó su postura:

«Y quiero decirlo con todas las letras: nadie del municipio se acercó a preguntarnos cómo estaba mi hijo. Nadie. No vino nadie a ofrecernos un vaso de agua. Nadie vino a contener a mi nene, que estaba llorando, golpeado, asustado. ¡Nada! Cero humanidad. Cero empatía. El SAME actuó como debía, sí. Se llevaron a los chicos que estaban más golpeados. Pero a Thiago no lo miró nadie. Nadie se acercó a mí, nadie del municipio me preguntó cómo estaba él ni cómo estaba yo como madre. Hasta el día de hoy, domingo, nadie me llamó, nadie me escribió. Lo que vivimos fue angustiante, fue tremendo. Ver a mi hijo en el piso, con miedo, sin entender qué estaba pasando, y que nadie —nadie— se acerque a abrazarlo, a contenerlo, a decirnos una sola palabra… es una vergüenza. Y lo peor de todo: enchufaron de nuevo el pelotero como si nada hubiera pasado. Como si un grupo de nenes no se hubiese caído, no se hubiese golpeado, no hubiese llorado de miedo. Una burla total. Un circo para limpiar lo que fue, en realidad, una irresponsabilidad tremenda. Pueden decir lo que quieran, pero yo estuve ahí. Yo vi el abandono. Yo sentí el vacío. Yo tuve que sostener sola a mi hijo asustado porque nadie, absolutamente nadie, se acercó. Soy Lorena Puzzo, la mamá de Thiago. Y no me voy a quedar callada».