La «generosidad» del Municipio: una moratoria con «tufo» a trampa

 

¡Albricias, ciudadanos de Escobar! Nuestro amado Intendente, en un acto de desprendimiento que rozaría la magnanimidad, ha decidido extendernos la mano prorrogando hasta junio el Régimen Especial de Regularización de Patentes para vehículos municipalizados.
¿Vale la pena correr para adherir y no quedar afuera? Veamos… La propuesta es, en los papeles, un poema a la eficiencia: quita del 100% de intereses, 6 cuotas fijas y débito automático obligatorio, con lo que el Municipio se asegura de «acompañarnos»; directamente desde nuestra cuenta bancaria, sin intermediarios que estorben el saqueo.
Dice la comuna que el objetivo es “ayudar” a quienes «quedaron fuera del sistema». Sin embargo, al analizar la letra chica y ver las boletas de este año, uno nota que la «reinserción»; tiene un costo de admisión un tanto prohibitivo.
El truco de magia es digno de David Copperfield: con una velocidad que supera a la de la luz, lo que Ariel nos da con la mano derecha, lo aspira con la izquierda. Resulta fascinante la ingeniería fiscal del ínclito Sr. Intendente.
Por un lado, nos ofrece una moratoria «dadivosa» (emulando a la clásica zanahoria que le cuelgan al burro para que camine) mientras que, por el otro, nos zampa un aumento del ¡300%! en las cuotas del año en curso.
Sí, vecino, leyó bien. Un incremento que deja a la inflación como a un Fitito tratando de correr contra una Ferrari en la Panamericana. Es la técnica de la «ayuda circular»: te perdonan los intereses de lo que debías, pero te triplican lo que tenés que pagar ahora. Y para colmo, exigen la adhesión al débito automático; una jugada maestra para que, cuando usted se dé cuenta de que la patente nueva es un “choreo” a mano armada, ya no tenga derecho al pataleo porque el Municipio ya tendrá metida la mano en su caja de ahorro.
Demos gracias a Ariel por su generosidad. Ese «acompañamiento al contribuyente» (y disculpen la brutalidad de la analogía) se siente más como una penetración anal lubricada con grasa de litio grafitada que como una política de fomento.
Con amigos así, el pueblo de Escobar no necesita enemigos; solo un opioide para calmar el dolor del bolsillo.
¡Abramos tranquilos las billeteras, que la «regularización» llegó para quedarse con todo!
Dr. Marcelo L. Soto