La tranquera de la discordia: misterio, quejas y silencio oficial

 

“¿Quién mandó a colocar esa tranquera?”, fue la pregunta del día entre los vecinos de los barrios El Cazador y El Matadero, algunos con aprobación y otros con indignación. La polémica estalló en torno a la calle Los Horneros, un camino que conecta ambas zonas y que, durante años, estuvo prácticamente abandonado: intransitable para vehículos y difícil de recorrer incluso a pie los días de lluvia.

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La situación cambió cuando la Municipalidad decidió intervenir, mejorando el estado de la calzada. Pero con la mejora, llegó también la preocupación: algunos de los delitos ocurridos en El Cazador fueron atribuidos a personas que ingresaron por esa vía.

En las últimas horas, la instalación de una tranquera que permanecería cerrada entre las 20:00 y las 8:00 provocó un vendaval de opiniones encontradas. Una vecina advirtió que por allí pasan alumnos de la Escuela N.º 7, ubicada en El Cazador, quienes ingresan al establecimiento a las 7:00. Y subrayó que esa calle es actualmente la única vía disponible, desde que la calle San Isidro quedó interrumpida por obras.

La mayoría de los vecinos atribuyeron la colocación de la tranquera a la Municipalidad. “¿Quién más iba a comprarla y asumir el gasto, sabiendo que podrían exigirle retirarla?”, planteó un vecino, con escepticismo.

Este medio intentó obtener una respuesta oficial sobre la autoría de la medida, pero no recibió comentarios. Desde fuentes policiales, en tanto, relativizaron su impacto en la prevención del delito: “Si no entran por ahí, lo hacen por otro lado. Ya ha pasado que se metieron por campos linderos. Por eso se instalaron cámaras en la zona”, explicaron.

El debate vecinal fue intenso y tocó varios temas sensibles: el derecho al libre tránsito, la eventual responsabilidad de la Municipalidad, la discriminación territorial, la legítima preocupación por la seguridad y la tentación de tomar decisiones unilaterales para restringir el acceso a las calles. Incluso algunos vecinos advirtieron que, si la tranquera se mantenía, ellos harían lo mismo en otras zonas para protegerse.

Otro vecino recordó que, hace tiempo, el Municipio había prometido colocar en esa misma calle una garita de seguridad. Sin embargo, la respuesta informal que recibió lo dejó aún más escéptico: “¿Será la misma que prometieron poner en el acceso a El Cazador y que iba a incluir una lectora de patentes?”, dijo entre risas, cargadas de ironía.

Mientras tanto, la tranquera fue retirada. No duró mucho. Y probablemente nunca sepamos con certeza quién la instaló. Pero todo indica que los vecinos no estaban tan errados: todo apunta a que algún funcionario —tal vez con más apuro que criterio— cometió un desliz, justo en medio de la campaña electoral.