Saltar al contenido
La otra cara de la salud pública en Escobar
La otra cara de la salud pública en Escobar
La apertura de centros municipales de salud se ha convertido en una de las políticas más visibles de la actual administración en Escobar. Las Unidades de Diagnóstico y Prevención (UDP) se extienden a lo largo y ancho del partido, ofreciendo una red de atención que, en teoría, busca acercar la salud a los vecinos. Sin embargo, desde este espacio hemos cuestionado en más de una oportunidad si no habría sido más conveniente concentrar los recursos en menos establecimientos, pero dotados de mayor tecnología, personal especializado y eficiencia. Una estrategia de ese tipo no solo podría optimizar los servicios, sino también reducir el gasto administrativo y de mantenimiento que demanda cada uno de estos organismos.

La preocupación por la calidad del sistema sanitario local no es una percepción aislada. En redes sociales, una vecina de Garín expresó su frustración:
“¿Qué pasa que todos los buenos profesionales del Hospital del Bicentenario se van? Una no puede terminar un tratamiento. Se fue el gastroenterólogo, también se fue el traumatólogo D’Alessandro. Es cansador andar contando a cada médico el problema de salud. Hace años que pedimos FLEBOLOGÍA; tantos centros nuevos que inauguran y ninguno tiene. Vamos señor intendente, la gente con várices no puede viajar lejos para atenderse, nos cuesta subir a un colectivo. Ojalá hagan algo”.
Es posible que el intendente haya leído este reclamo, pero también es cierto que, con los magros sueldos que perciben los médicos municipales, resulta difícil retener personal de calidad. Los recursos del Estado no son infinitos, y los profesionales, ante mejores oportunidades en otros ámbitos, inevitablemente emigran.
Las respuestas que suscitó el mensaje de esta vecina fueron igual de contundentes:
-
“¿De qué sirven tantos centros de salud si son una cáscara vacía? ¡Te cambian de médico todo el tiempo! Pónganse las pilas, contraten profesionales competentes y páguenles salarios dignos para que no se vayan.”
-
“Esperás meses un turno y cuando llega, el médico no está, se va antes o no cumple horarios. Que el intendente se ponga las pilas.”
-
“¿De qué vale tener tantos centros si no hay profesionales? Agradezco al intendente, pero solo pido que les pague bien para que no se vayan. Hace años que no hay flebología. Cuando inauguraron la UDP de Maschwitz dijeron que la iban a traer y jamás lo hicieron.”
-
“Si se inaugura un hospital y no tiene profesionales idóneos, está fallando algo. Los enfermos necesitan ser curados, no empeorar o morir. El dinero tampoco es del intendente, es de los contribuyentes.”
-
“¿Para qué querés estructura si no hay profesionales? ¿Para figurar tal vez?”
-
“¿De qué vale un buen hospital si no hay médicos?”
Los comentarios revelan una sensación creciente de desencanto: se construyen edificios, se cortan cintas y se anuncian servicios, pero la esencia del sistema —el profesionalismo y la calidad de atención— se ve erosionada.
El desafío no radica en inaugurar más centros, sino en consolidar un sistema sanitario sostenible, con profesionales capacitados, equipamiento de calidad y una gestión eficiente. La salud pública no puede convertirse en una vidriera política ni en una red vacía de promesas. Invertir en capital humano es tan o más importante que inaugurar nuevos edificios. Al final del día, los vecinos no aplauden la cantidad de estructuras, sino la certeza de ser bien atendidos cuando más lo necesitan.
Comparta esta nota en las redes sociales!
Page load link
Me atendí en el crnyro de Boero.
No tengo mas que palabras de agradecimiento
Los profesionales dr primera.
Detesto a los que siempre critican a los que hacen