La obra que nunca llegó, pero cuyo cartel aún habla

Entre la selva de carteles que afean al Partido de Escobar, conviven piezas de campañas políticas ya terminadas, de obras inauguradas hace años y de proyectos que el sol, la lluvia y el olvido fueron borrando lentamente. Sin embargo, siguen allí. Inamovibles. Porque hay algo que el Municipio jamás se permite derribar: los carteles. Después de todo, Escobar insiste en presentarse como “el distrito del marketing”. Y claro: todo marketing necesita decorado, aunque esté oxidado, roto o desmentido por los hechos.

Uno de esos carteles —lavado, desteñido y vergonzosamente antiguo— si el intendente se hubiera tomado la molestia de retirarlo, quizá le habría evitado al municipio una pequeña incomodidad narrativa. Porque ese cartel, hoy casi arqueológico, contradice esa versión oficial según la cual la paralización de la obra pública en Escobar es responsabilidad absoluta del actual Gobierno Nacional.

Que la obra pública está prácticamente detenida, es cierto. Que toda la responsabilidad sea del actual Gobierno Nacional, no.

Sobre la Ruta 25 sigue firme —como tótem del relato— uno de los tantos exponentes del catálogo marketinero de Escobar. Allí, para quien todavía tenga paciencia visual, se lee que la prometida “Red primaria de agua” para El Cazador y sectores de Belén (Escobar Centro II) era una obra de Aysa, que debió haber culminado hace ya varios años.

Y el propio cartel lo dice. Con números y todo:

Población beneficiada: 16.576 habitantes
Monto de la obra: $520.664.282,72 (IVA incluido)
Plazo de ejecución: 300 días corridos
Orden de inicio: Octubre 2021

Traducción simple: la obra tenía que haber terminado en 2022.

¿Qué pasó? ¿Dónde quedó el dinero? ¿Quién miente?

Y ahí está el viejo cartel, todavía de pie. Un cartel que hoy no solo señala una obra. Señala una verdad incómoda.