La estructura está, la conducción no

“Es curioso —asegura un vecino de la calle Belgrano, en Belén de Escobar—: el Municipio cuenta con una gran cantidad de personal, funcionan las UGC, hay secretarios, directores y subdirectores según el organigrama oficial, además de asesores. Tienen una estructura semejante a la de una gran empresa, no a la de una simple pyme. Sin embargo, pese a semejante despliegue humano y administrativo, no logran combatir la suciedad en el partido”.
Junto con esta reflexión, Enzo envía varias fotografías tomadas en los últimos días en Belgrano y Tapia de Cruz; Tapia de Cruz y Asborno; Asborno y Ameghino; Asborno y Travi; Travi y la barrera; 25 de Mayo y Bernardo de Irigoyen.

“No es culpa de la gente, como intentan convencernos desde la Municipalidad —agrega—. Al menos en estos casos, no lo es. La responsabilidad es pura y exclusivamente de los funcionarios que ofrecen un servicio que después no saben, no quieren o no pueden cumplir. ¿Para qué colocan contenedores o habilitan espacios para arrojar residuos si después no los vacían? Es lógico que la basura se acumule: los vecinos la llevan hasta esos lugares confiando en que las autoridades harán su parte y retirarán los desechos. Encima, hay quienes revuelven su contenido y todo termina convertido en un verdadero chiquero. Los funcionarios que viven en countries tienen el privilegio de no convivir con esta realidad, pero nosotros, simples vecinos, ¡sí!”, lamenta.

Más allá de las anécdotas puntuales, esta situación deja en evidencia fallas estructurales en la gestión municipal. La limpieza urbana no es solo una cuestión estética: impacta en la salud pública, en la imagen del distrito y en la calidad de vida. La acumulación de residuos atrae roedores, favorece la proliferación de insectos y genera focos de contaminación que pueden derivar en enfermedades.
El problema también revela deficiencias en la planificación y el control: si hay recursos materiales y humanos, la causa no puede atribuirse únicamente a la falta de medios, sino a una deficiente coordinación interna, ausencia de supervisión y, posiblemente, una mala asignación de prioridades. Un municipio con tantos cargos jerárquicos y áreas específicas debería tener mecanismos para detectar rápidamente el incumplimiento de tareas y corregirlo, en lugar de permitir que los contenedores se conviertan en basurales a cielo abierto.

Imagen 1

En definitiva, el contraste entre la magnitud de la estructura administrativa y la incapacidad para resolver un servicio básico alimenta la percepción de ineficiencia y deja a los vecinos con la sensación de que, en Escobar, el problema no es la falta de manos, sino la falta de dirección.