La calle se hace oír: multas a full, motos ruidosas y ausencia de barrenderos

La crítica a la voracidad fiscal municipal vuelve a instalarse con fuerza entre los vecinos. Mientras la consigna parece ser recaudar a toda costa, crece la sensación de que los recursos no se traducen en mejoras visibles: obras escasas, servicios deteriorados y una estructura estatal que, lejos de achicarse, se sostiene con el esfuerzo de los contribuyentes.

Las quejas no son abstractas. En calles como Hipólito Yrigoyen y zonas céntricas, los operativos de control y multas generan más indignación que orden. Un vecino lo resumió así: “Y llegaron hasta Hipólito Yrigoyen bien al fondo… haciendo multas como locos… estaría bueno que también nos manden policías… en la cuadra 2 robos en una semana…”. Según otros testimonios, la situación se repite: “Están multando a todos los autos que estén en la subida de la entrada del garage… Ojo, solo sos multado si vivís en el casco céntrico… porque dudo que vayan a los barrios por lo mismo”.

La oportunidad también sirvió para recoger otras voces que reflejan un clima de enojo: “Para lo único que usan el personal es para sacarle plata a los vecinos”; “Es una locura que te hagan multa por estacionar en la puerta de tu casa”; “En Carlos Pellegrini también estaban haciendo multa a lo loco”; “Siguen recaudando a full…”.

Pero no todo se limita a las infracciones de tránsito. También hay reclamos por falta de control en otras áreas: “Que paren las motos ruidosas”; “Que hagan multa a los caños de escape libre, ¿no era que serían multados?”; “Mateo Gelves es un circuito de motos a toda velocidad y viva el escape libre… no se puede estar con las explosiones día y noche… ¿dónde están las multas?”.

El descontento incluso escala hacia la dirigencia política: “Escobar ya no florece, se terminó el idilio, ahora solo florece el bolsillo de los políticos”. Y se suma la queja por el deterioro de servicios básicos, como la limpieza urbana: “¿Cuándo el intendente piensa en la limpieza de la calle Mateo Gelves…? No se puede estar con la tierra y los yuyos, todo tipo de mugre. ¿Cuándo vuelve el barrendero que siempre tuvimos? Desde la pandemia nunca más… estamos cansados los vecinos de destapar los desagües y barrer la calle… una vergüenza”; “Sacaron los barrenderos de muchos lados, no quieren gastar plata, me lo dijo alguien que trabaja para Covelia”.

En definitiva, el reclamo vecinal apunta a una contradicción cada vez más evidente: un Estado municipal activo para cobrar, pero ausente a la hora de garantizar servicios, orden y calidad de vida.