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Inseguridad en Escobar: el grito de las redes
Inseguridad en Escobar: el grito de las redes
Aunque las noticias sobre episodios de inseguridad no aparezcan todos los días en los medios locales, eso no significa, lamentablemente, que nada ocurra. A diario trascienden robos o asaltos —de mayor o menor gravedad— a través de grupos de WhatsApp o redes sociales. La Municipalidad suele difundir únicamente aquellos casos que logran ser esclarecidos, lo cual, por supuesto, es una buena noticia. Sin embargo, desde el Estado se intenta disimular o minimizar al máximo cualquier hecho que pueda alimentar la percepción de inseguridad.

Hoy, por ejemplo, fue noticia un robo en una vivienda del centro de Belén de Escobar. “Delincuentes forzaron una ventana trasera y sustrajeron varios objetos de valor, generando preocupación entre los vecinos, quienes denuncian un aumento de la inseguridad”, publicó El Diario de Escobar.
Son, sin embargo, las redes sociales donde late el verdadero pulso de la comunidad, donde la gente común dice lo que piensa y siente sin filtros. Y cuando la voz oficial calla, son los vecinos quienes alzan la suya, con bronca, ironía o temor, pero siempre con una franqueza que desarma cualquier discurso político. Esta nota, en particular, desató una verdadera ola de comentarios.
Federico escribió con fastidio: “Ah, pero después destinan todos los recursos a llenar las calles de operativos de tránsito para recaudar con multas o secuestrar autos sin seguro, en lugar de reforzar la vigilancia donde hace falta.” Alex se preguntó, incrédulo: “¿Para qué 285 nuevos efectivos de la policía municipal?”, a lo que Ana replicó, con ironía: “Para la fotito.” Luis no disimuló su desconfianza: “La poli de Arielito anda tomando mate, paseando, y de noche duerme.” Por otro lado, Alejandro se animó a defender al intendente —aunque su tono suena más sarcástico que elogioso—: “Por suerte el doctor Ariel se encarga de la seguridad en el distrito; gracias a eso tenemos casos aislados. De no ser así, esto sería como La Matanza.” Liliana, en cambio, dejó ver su miedo: “Y esto es a dos cuadras del Polo Judicial… ¿qué nos espera, por Dios?” Darío hizo un juego de palabras que sintetiza el clima de incredulidad: “¡Escobar segura! ¿Seguro?” Marcelo lanzó su pregunta directa: “¿Cuánto gastó el intendente en los vehículos para su policía?” Sergio relató una escena que parece salida de otra época: “En Las Lomas, el sábado, los vecinos atraparon a un ladrón y lo entregaron a la policía. La gente se defiende como puede, pero ellos están en otra.” Halida, más práctica, sugirió medidas extremas: “Hay que poner rejas más gruesas, no tan finas, y no dejar tanto espacio.” Mónica, indignada, cerró el debate con dureza: “Es el intendente que más cobra en la provincia, más que el presidente. ¿Y a qué se dedica? A filmar videítos de circo. No hace ninguna obra importante ni mejora la inseguridad.”
Estos son apenas algunos de los testimonios que circulan. En la mayoría no hay intencionalidad política, sino algo más profundo: una verdadera preocupación y un temor que crece día a día.
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