IA, premios y marketing: la fachada que oculta el grave déficit estructural de Escobar
IA, premios y marketing: la fachada que oculta el grave déficit estructural de Escobar
Que el intendente Sujarchuk destaque, una y otra vez, su entusiasmo por la incorporación de inteligencia artificial en la gestión municipal no es, en sí mismo, una mala noticia. La tecnología puede ser una herramienta valiosa. Sin embargo, la insistencia casi obsesiva con la que viene repitiendo el tema en sus discursos recientes roza ya lo exagerado. Y la recepción de premios por la supuesta innovación del municipio en este campo invita a reflexionar, cuanto menos, sobre la seriedad de las entidades que los otorgan. En un distrito tan proclive al marketing y tan poco afecto a la transparencia como Escobar, también resulta inevitable preguntarse si estos galardones no terminan implicando algún tipo de costo para las arcas públicas.
Algo similar ocurre con la publicación de un libro cuya autoría el propio intendente se atribuye, un dato que —otra vez— despierta dudas. Da la impresión de que estuviéramos frente a un municipio que cree tenerlo todo resuelto, como si ya solo quedara seguir ascendiendo hacia alturas imaginarias.
¿No se habrá preguntado el intendente que, antes de soñar con una “ciudad inteligente”, Escobar necesita algo más básico y urgente: maquinaria vial, cemento, caños, arena, mano de obra y, sobre todo, planificación seria? ¿De verdad no ve el déficit estructural del distrito ni las penurias cotidianas que viven miles de vecinos cada vez que llueve y deben ingeniárselas para llegar a sus casas? Gran parte de la población carece de cloacas, gas natural y agua corriente; abundan las calles de tierra y los pozos que se multiplican sin control. El intendente celebra a su chatboy Flora, pero ¿puede esa herramienta paliar la ausencia de un Escobar mínimamente normal, comparable con tantos municipios vecinos que ya resolvieron lo básico hace décadas?
La formación del intendente como comunicador y especialista en marketing parece haberle hecho creer que la avalancha de propaganda que inunda las calles es creíble por sí misma. Pero Escobar, más que nunca, se parece a una fachada: una escenografía que él pretende mostrar como moderna, sofisticada y progresista. Y, en realidad, lo hecho por esta gestión en materia de IA no es ni más ni menos que lo que ya desarrollan muchos otros municipios del país: nada novedoso ni particularmente complejo, sobre todo en una época en la que estas tecnologías pueden implementarse con pocos recursos.
Lo que sí sería verdaderamente innovador —e incluso revolucionario para la vida cotidiana del distrito— es que el intendente comenzara por construir los cimientos, con todo lo que debe instalarse bajo tierra: agua corriente, gas natural, cloacas. Luego, también, los servicios públicos eficientes, la limpieza, la seguridad, las calles y veredas en buen estado.
Estas, y no otras, son las prioridades que la sociedad reclama desde hace años. Y seguirán siendo las prioridades mientras Escobar siga siendo más escenario que municipio.
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