«Guerra contra los microbasurales»: dudas sobre el enfoque

El intendente Sujarchuk parece haber escuchado finalmente una de las quejas vecinales más extendidas y, en ese marco, decidió ponerse personalmente al frente de una campaña contra la suciedad y el abandono, que se observa sobre todo en los barrios del distrito. Aunque persisten numerosos interrogantes —en particular, si su diagnóstico es el correcto—, bajo el título de «Anunciamos nuestra guerra contra los que generan microbasurales», Sujarchuk grabó un video en el que explica que «el 100% del Partido de Escobar va a tener Frecuencia 6, o sea de 7 días de la semana, 6 días va a pasar el recolector de basura por la puerta de tu casa». Además, aseguró que «tenemos todas las condiciones y la tecnología para que las calles estén limpias y para que Escobar esté cada día mejor».

En una suerte de explicación didáctica, se lo observa de pie junto a un contenedor señalando que «todos estos tachos nuevos son para que tires la basura adentro, la que corresponde, la bolsita de casa. No para que lo tiren todo por ahí, pasen, revoleen». Finalmente, y casi como un gesto de inauguración de una nueva etapa, agregó: «Te propongo que empecemos de nuevo. Que cada uno revise sus conductas, que denuncies aquellos que hacen las cosas mal porque los vamos a ir a buscar, los vamos a multar y si es necesario los vamos a detener. Entre todos podemos trabajar para tener cada día un Escobar más limpio».

Más allá del anuncio, en la práctica persisten problemas estructurales que los vecinos señalan desde hace tiempo. Quizás porque el intendente recorre poco las calles o porque, al hacerlo, estos aspectos no captan su atención, una de las principales demandas sigue siendo el mantenimiento cotidiano de los espacios públicos: veredas, cunetas y banquinas libres de papeles, botellas y bolsas de nylon. Como se ha señalado en reiteradas oportunidades, así como los centros urbanos cuentan con barrido regular, los barrios periféricos, las calles secundarias y las rutas también deberían recibir el mismo tratamiento. No parece tratarse de una limitación de recursos humanos, sino más bien de organización y control.

En este sentido, también resulta clave comprender que la limpieza urbana tiene un efecto multiplicador: del mismo modo que la suciedad genera abandono, un entorno limpio tiende a conservarse. Cuantos menos residuos haya en la vía pública, mayores serán las posibilidades de sostener esa condición en el tiempo. Pero para lograrlo se requiere una presencia constante del Estado, con personal que retire de manera sistemática cualquier desecho, incluso aquellos de menor tamaño que, acumulados, terminan degradando el entorno.

Por otra parte, no necesariamente el aumento en la frecuencia del servicio de recolección resolverá el problema de fondo. Que el camión pase seis días por semana en barrios donde antes lo hacía tres veces puede mejorar la disposición domiciliaria, pero difícilmente impacte en los residuos que los vecinos observan a diario en la vía pública, incluso a pocos metros de las ex UGC. A esto se suma una práctica señalada por frentistas: en algunos casos, los recolectores concentran bolsas en determinadas esquinas para agilizar el retiro, lo que deriva en que perros y gatos rompan los residuos, dispersándolos. El resultado es el contrario al buscado: basura desparramada que luego deben levantar los propios vecinos.

Gran parte de los desechos visibles en calles y banquinas no proviene del circuito formal de recolección, sino de conductas individuales: peatones o automovilistas que arrojan residuos en la vía pública. Sin un sistema de limpieza manual sostenido, esa acumulación crece día a día, semana a semana, hasta convertirse en un problema mayor.

En este contexto, resulta positivo el combate que encabeza el intendente contra los microbasurales, aunque hasta el momento presenta rasgos más cercanos a una acción de marketing que a una política integral. Un ejemplo de ello es el “megaoperativo” realizado por la Municipalidad en el predio ubicado en la intersección de Paraná y Ruta 26, en Ingeniero Maschwitz, donde la comuna destacó haber asumido la “custodia total” del lugar con aval del Juzgado Federal de Campana. Desde el Municipio se insiste en exhibirlo como un caso emblemático, cuando en realidad existen decenas de puntos similares a lo largo del distrito.

Uno de ellos es el basural de la calle Manny, a pocas cuadras de la Ruta 25, cuya existencia fue durante años justificada por las autoridades. La diferencia es que mientras en el predio de Ingeniero Maschwitz se arrojaban contenedores de manera clandestina, en el de la calle Manny esa práctica contaba con autorización, aun cuando los contenedores incluían residuos de todo tipo.

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Tu barrio más limpio, todos los días. 🙌 🚛

No queremos más microbasurales en el partido. Para eso, trabajamos en dos frentes: por un lado, actuando con firmeza contra quienes ensucian nuestros espacios públicos. Y paralelamente ampliamos nuestra flota de camiones por lo que ahora la recolección de residuos pasa a ser de 6 días por semana (lunes a sábado) en las 7 localidades de Escobar.

Históricamente, muchos barrios tenían solo 2 o 3 días de servicio. Hoy, logramos que el 100% del mapa de Escobar tenga la misma frecuencia de recolección. 👏 ¿Vivís en Loma Verde, El Cazador o Ingeniero Maschwitz? ¡Esta mejora es especialmente para vos!

Trabajamos con transparencia: 📍 Seguimiento por GPS en tiempo real. 🚛 28 camiones recorriendo el distrito. Más contenedores (¡NO SON VOLQUETES! Allí van bolsas de residuos y los colocamos sobre todo en zonas comerciales)

¡Cuidemos la limpieza de nuestra ciudad entre todos! 🏠✨

Si ves gente arrojando basura en lugares indebidos avisanos a través de Flora (11 6813-1202) o a través de Ojos y Oídos en Alerta.