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Escopark: cuando la propaganda pesa más que tu seguridad
Escopark: cuando la propaganda pesa más que tu seguridad
Hace apenas unos días, el intendente Ariel Sujarchuk le pidió a los chicos que grabaran un video de alto impacto con todas las obras y algo de épica, contando todo lo bueno que hizo su gestión, como si el municipio fuera un canal de YouTube y los niños pequeños, “influencers” al servicio del relato oficial.

Pero el espectáculo se derrumbó -literalmente- este viernes en Escopark, cuando un inflable de aproximadamente cinco metros de altura se desinfló abruptamente provocando la caída de los chicos desde la parte más alta del juego. Tres de ellos debieron ser trasladados de urgencia por el SAME con traumatismos de cráneo. Uno, en particular, presentó un síntoma de alarma neurológica -un vómito en forma de chorro, considerado indicio de posible presión intracraneal elevada- y requirió un tiempo mayor de observación.
Lo ocurrido en un juego público dentro de un evento organizado y promocionado por la propia Municipalidad, no es un accidente más. Es la postal perfecta de un Estado municipal más preocupado por producir contenido que por cuidar a su gente.
Y Escopark es un ejemplo claro de ello. Desde el inicio fue una vidriera política para Sujarchuk. Con cámaras, drones, música épica, reels promocionales y una sobredosis de primeros planos -obviamente suyos-, lo presentó como parte de un Escobar ideal.
Pero la realidad no se edita con filtros.
La caída del inflable dejó algo más que chicos heridos. Dejó expuesta la ausencia total de control, de seguridad y de profesionalismo. La Ordenanza 4935/2011, que regula los espectáculos públicos en espacios abiertos, obliga al municipio a inspeccionar, autorizar y garantizar condiciones mínimas antes de habilitar cualquier instalación. Sin embargo, nada de eso ocurrió y el viejo dicho “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago” una vez más cobró inusitada vigencia. No hubo plan de evacuación, ni personal capacitado, y las medidas de seguridad brillaban por su ausencia. Un inflable atado con sogas a una baranda metálica no es un descuido. Es negligencia pura, agravada por el hecho de que, como señala indignada Florencia Di Nanno, madre de uno de los chicos lesionados, en una carta publicada en El Día de Escobar, “minutos después del accidente el inflable fue vuelto a inflar y siguió funcionando con normalidad, sin que se haya realizado una revisión visible del juego ni se haya suspendido su uso para garantizar la seguridad”.
Sujarchuk es el jefe comunal que aparece en todos los videos. Posa con chicos, baila con abuelas, corta cintas como si no hubiera mañana. Y más recientemente, le pidió a los chicos que graben “videítos” elogiando su gestión.
¿Qué hará cuando alguno le presente un “videíto” mostrando las sogas flojas de los inflables? ¿O la cara de susto de los padres al ver a sus hijos cayendo desde cinco metros de altura? ¿Eso también lo va a subir al reel? ¿O seguirá barriendo la basura bajo la alfombra, intentando mostrar que “el líder” siempre acierta y que sus errores no entran en plano?
Recapacite, intendente. Haga un mea culpa. Porque mientras usted escribe el libreto, los escenarios que monta se desmoronan. Y junto con ellos, también la credibilidad de su gestión.
Lo ocurrido en Escopark no es un caso aislado: es síntoma de una gestión obsesionada con su imagen, pero desentendida de su función más elemental, cual es, la de proteger al vecino.
¿De qué sirve una ordenanza si quien debe hacerla cumplir es el primero en ignorarla? ¿De qué sirven tantas propuestas culturales y recreativas si se hacen sin responsabilidad?
Y mientras tanto, el Concejo Deliberante guarda un silencio cómplice. Aplaude el show, pero no fiscaliza el desastre. Celebra las vistas aéreas, pero ignora las lesiones concretas.
Cuando el marketing reemplaza a la gestión, todo parece brillar… hasta que ocurre una desgracia. Entonces el show se convierte en farsa.
Basta de pedirle a los chicos que repitan frases prefabricadas. Basta de vender humo y espejitos de colores. Si el municipio no es capaz de garantizar la seguridad de un evento infantil, ¿con qué cara se exige responsabilidad a los privados? ¿Con qué autoridad nos viene a hablar de “gestión moderna” o de “ciudad inteligente”?
La política no puede ser solo propaganda. También debe ser decencia, cumplimiento de la ley y cuidado de la gente.
Y cuando eso falla, hay que decirlo con todas las letras porque si un chico se lastima por culpa de la negligencia oficial, lo mínimo que merece es que alguien dé la cara.
Dr. Marcelo Luis Soto
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Impecable artículo. Es así….la demagogia en su más alto grado. Sujarchuk se muestra como un monarca que da «gratis» a su pueblo. Un intendente lleno de slogans: Escobar te cuida…, Escobar florece… Sigo sin entender cómo aún hay gente que le cree, que sigue hechizada con sus palabras. Ama las cámaras, ama las fotos, ama dar noticias: que la ugc de acá…., que la udp de allá…que las viviendas…que los m2 de asfalto…que la luminaria…que las bicicletas (…alguien las vio o se hicieron humo como todo lo que anuncia?).
Decadencia extrema y complicidad de cada uno de los munipas, desde el que está en el mostrador aatendiendo, pasando por el de mantenimiento que ve que hay cosas que no están bien, hasta los funcionarios que prefieren dejar sus puestos de trabajo para ir a la marcha de una señora condenada, mientras frenan cuanto tipo de trámite hacemos.
Ni hablar de las trabas que nos ponen para poder crecer y evolucionar con algún emprendimiento. Ahhh pero no…él pone a todo gratis…regala máquinas de coser…inaugura una antorcha de gas…etc etc. Y después se enoja con nosotros, ciudadanos que sostenemos todo su circo en beneficio suyo y perjuicio nuestro.
Comparto sus palabras. El desafortunado hecho es un fiel reflejo del vacio en la gestión, de lo «inflado» y vacío que resulta todo autobombo. La caída del castillo es la metáfora más cruel de tanta mentira, donde siempre pagan los inocentes, mientras los que comandan incumplen y ponen en riesgo las vidas.
Cuando una nota está direccionada cómo la suya querido Marcelo no hace otra cosa que preguntarse uno mismo hacia donde va el periodismo independiente usted se pregunta con que autoridad el intendente le puede exigir al privado responsabilidad? Le aclaro por las dudas que fue electo por la gran mayoría de los escobarenses y solamente por eso tiene que exigirle a los privados porque para éso fue electo pero seudos periodistas cómo usted se creen con derechos a desfenestrar a una gestión por un hecho (lamentable) aislado y sin premeditación alguna cómo sí solo ese hecho fuera suficiente pará desfenestrar toda la gestión qué lleva y. Llevó adelante COHERENCIA por favor
Estimado Sergio:
En primer lugar, le aclaro que no soy periodista, ni “pseudo” ni profesional. Soy simplemente un ciudadano que, desde su formación como abogado, observa la realidad con mirada crítica y ejerce -como usted y todos los ciudadanos- el derecho constitucional a expresar sus ideas libremente, consagrado en el artículo 14 de nuestra Constitución Nacional.
Cuando me pregunto “¿con qué autoridad el intendente puede exigirle responsabilidad al privado?”, no me refiero a la autoridad que le otorgan los votos, sino a la autoridad moral, esa que se deriva del ejemplo y la coherencia, porque resulta difícil exigirle a otros lo que uno mismo no está dispuesto a cumplir. En este caso, el municipio, como organizador del evento, es el primero que incumplió sus propias normas de seguridad.
Ahora bien, si el evento en cuestión -en el que varios niños resultaron lesionados- hubiese sido organizado por un privado, ¿no imagina usted al intendente denunciando a los gritos la “irresponsabilidad empresarial”, exigiendo sanciones y medidas ejemplares? ¿No lo ve convocando una conferencia de prensa para mostrarse del lado de las víctimas?
Aquí, en cambio, no hubo explicaciones ni disculpas públicas. Peor aún: mientras el niño era trasladado al hospital, el inflable se volvió a poner en funcionamiento, como si nada hubiese pasado. Ni una palabra. Ni un gesto. Ni una mínima muestra de empatía hacia los padres, que ahora viven con la angustia de saber que un golpe en la cabeza puede generar secuelas neurológicas incluso semanas o meses después del hecho, aunque una tomografía inicial haya salido bien.
¿Y si ese niño hubiese sido su hijo?
Además, no se trata de un hecho aislado. Esto no es una excepción. Es parte de una larga cadena de improvisaciones, despilfarros y prioridades distorsionadas: obras que duran menos que una lluvia de verano, millones gastados en propaganda electoral, puestas artísticas frívolas, y una gestión más preocupada por el marketing que por resolver los problemas reales de los vecinos.
Por todo esto, lo invito a reflexionar. Porque coherencia, precisamente, es lo que esta administración viene demostrando que le falta. Y porque criticar lo que está mal no es “defenestrar”: es ejercer ciudadanía.
Saludos cordiales
Dr. Marcelo L. Soto
Se defenestra una gestión que casi se carga una criatura, hecho aislado o no, habría que ver las consecuencias, pero como pasa aisladamente no hay que darle importancia, muy cansado de los aplaudidores que si se postula una muñeca inflable o una bolsa de papas da lo mismo, siempre y cuando tenga puesta la camiseta de la gestión actual.