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Escobar y Múnich: la distancia entre el relato y la realidad del Estado presente
Escobar y Múnich: la distancia entre el relato y la realidad del Estado presente
Durante las últimas dos semanas estuve recorriendo Alemania: una de ellas la pasé en Múnich y la otra en una pequeña ciudad enclavada en los Alpes, llamada Bad Reichenhall. Ambos lugares, repletos de turistas de todo el mundo, deslumbran no solo por sus bellezas naturales y urbanas, sino también por un detalle que me resultó inevitable comparar con la realidad de Escobar.
Quiero referirme al tan mentado concepto de “Estado presente”, consigna que nuestro intendente repite con insistencia en cada discurso. Pues bien: nunca vi un Estado tan presente como en Alemania. Pero presente de verdad. Se lo percibe, se lo respira, se lo aprecia en lo cotidiano: calles y veredas limpias y en condiciones impecables, parques cuidados y encantadores, ríos y arroyos transparentes y agradables a la vista.
Lo más llamativo es que, en todo mi tiempo allí, no vi un solo vehículo municipal ni un solo empleado público mientras paseaba. Obviamente existen, y cumplen con su trabajo, pero su presencia no se convierte en propaganda. La diferencia es clara: en Escobar, la “noticia” es la consigna del «Estado Presente» y la necesidad de sostener un ejército de empleados municipales. En Alemania, la consigna no se declama: se traduce en hechos visibles, en una ciudad limpia, ordenada y funcional. Allí no se exhiben las herramientas ni el despliegue humano; lo que se muestra es el resultado.
Mientras el intendente Sujarchuk insiste en que el “Estado presente” es un fin en sí mismo —cuando en realidad solo sirve para alimentar una estructura cada vez más abultada, ineficaz y costosa—, los alemanes entienden que el verdadero Estado debe ser útil, silencioso y eficiente, al servicio de la comunidad.

La comparación es tan sencilla como incómoda: en Escobar, el Estado se hace visible en slogans, actos y uniformes; en Alemania, se hace visible en calles limpias, parques cuidados y servicios que funcionan. Tal vez la diferencia no radique en la cantidad de recursos, sino en cómo se administran y en la concepción de lo público. Aquí, el Estado se exhibe para la foto; allá, trabaja en silencio y demuestra su presencia en los resultados. Y esa es la paradoja: cuanto menos se lo muestra, más se lo siente.
Raucho
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Andá a avisarle a tu lider Topo que vino a destruir el Estado desde adentro ( y bien que lo está logrando) y que con los impuestos que nos sigue cobrando cada vez más altos, no hizo ni un metro de calle, cordón o tendido de caño de agua y después hablamos… Según tu lider en 40 años seremos como Alemania, aunque en 2 arruinó todo a lugares peores que el recibido, así que, esperá sentado y sigamos viajando con el dolar subvencionado mientras dure.
No coincido. Si puede ver los últimos dos años, entonces también podrá ver la década anterior, que aún con recursos casi infinitos (a costa de los que trabajamos, pagamos impuestos y no cobramos ningún subsidio, los «malos») la cosa era muy diferente?. Igual entiendo es una discusión futil, porque para dialogar hay que tener una visión crítica. Los empleados públicos estan, se los ve… sería ideal estuvieran haciendo mas bonita nuestra localidad y no una estructura sobredimensionada para premiar a unos pocos…
Coincido plenamente! Cuando uno pasea por otros países y compara nuestra realidad, dan ganas de llorar. Tuvimos 20 años un estado presente pero solo para los dirigentes y políticos. Ellos viven bien, los de provincia en barrios cerrados o privados, donde todo está como debe estar. Fuera de ellos es desidia, suciedad, abandono, algún asfalto como para decir que hacen algo, uniformados de todos los colores para hacernos creer que nos cuidan, varios centros de salud con cantidad de empleados que podrían centralizar y ser más eficientes en uno o dos grandes, asfalto que termina en calles de tierra…etc etc. Ahora se viene el gran desayuno para 200 personas que se pagará con nuestros impuestos y no hay plata para poner piedra (ya no pido asfalto) en las calles. No sigo porque sería infinito enumerar los desaciertos
Amigos, yo estuve por España, Dinamarca y Noruega, y el comentario es idéntico, todo en su lugar
La máxima autoridad de Argentina ha declarado que siente placer al sentirse el topo que llegó para destruir el Estado desde adentro hasta hacerlo desaparecer. Sic.
Mal presente y peor futuro, entonces, si quisiéramos alguna vez ser Munich.
Alemania, país del primer mundo, conocieron la guerra, el volver a levantarse después de haber sufrido, también se equivocaron, eligieron un Hitler y también se arrepintieron, pero aprendieron. Argentina, país del tercer mundo, no sabemos de guerras, de caer y de levantarse, pero eligieron un Peron, lo volvieron a elegir, después, eligieron a los k, y los volvieron a elegir. Escobar hoy, gobernado por los k todavía, publicidad para la monada y nada para el contribuyente. Que comparas?….. Escobar con Alemania?
Lastima que no se dio una vuelta por Frankfurt capital financiera de Alemania y ahora también llamada «zoombilandia», producto del fentanilo que está haciendo estragos en su población o ciudades como Hamburgo, Berlín o Hannover con cientos de personas atrapadas por el consumo de crack y otras drogas. https://www.youtube.com/watch?v=pbAQpiXHg28
Hermosa experiencia viajando por el mundo, especialmente una hermosa ciudad como Munich. Muy buena la comparación de dos formas de tratar la obra pública, haciendo lo que se debe hacer o mostrando lo que a veces se hace con fines políticos. Pero no toda la Argentina es igual. Basta visitar, un día no alcanza, los parques de la ciudad de Buenos Aires, empezando por las cientos de hectáreas de los bosques de Palermo, o las manzanas de parque Saavedra, para contemplar la belleza y el esmero en los cuidados de los espacios públicos del gobierno de CABA. Todo naturaleza pura, pulcritud en el mantenimiento y, sobre todo, ningún cartel que recuerde la presencia del hacedor obligado de esa tarea. Solamente un necio necesita que le recuerden lo que le corresponde al Estado.