Escobar, en alerta: tres jubilados asesinados en menos de cuatro meses

Nadie está a salvo de la inseguridad. No importa la edad, el género, el color de piel ni la forma de vestir, cualquier ciudadano puede convertirse en víctima. Y en el peor de los escenarios, perder la vida en manos de un delincuente.

En los últimos meses, Escobar ha sido escenario de una serie de crímenes que conmocionaron a la comunidad. Las víctimas: personas mayores, vecinos de larga data, atacados en la intimidad de sus hogares, allí donde debería imperar la calma.

Uno de los casos más estremecedores fue el de Otto Antonio Müller, de 88 años. El 17 de abril pasado, murió como consecuencia de la brutal golpiza que recibió por parte de cuatro encapuchados que irrumpieron en su casa de Ingeniero Maschwitz. Lo ataron, lo golpearon salvajemente en la cabeza y lo dejaron abandonado. El hombre sobrevivió una semana, pero no logró reponerse de las heridas ni del espanto. (Ingeniero Maschwitz: murió una semana después de ser asaltado y golpeado).

Tan solo unos meses antes, el 31 de diciembre de 2024, otra vecina de la misma localidad, Sara Sosa, de 90 años, fue asesinada durante un robo en su domicilio. También a ella la sorprendieron en plena noche. El barrio, consternado, marchó poco después para exigir justicia y medidas ante una inseguridad que parece no tener freno (Ingeniero Maschwitz marcha contra la inseguridad tras el crimen de una mujer de 90 años).

El crimen más reciente ocurrió hace pocos días en el barrio Lambertuchi, en Belén de Escobar. Dominga Ponce, jubilada de 89 años, fue hallada sin vida en el patio de su casa. Una soga alrededor del cuello atada a una reja delató la violencia del episodio. Todo indica que los asesinos intentaron encubrir el crimen simulando un suicidio. Hay dos sospechosos detenidos, ambos conocidos y vecinos de la víctima.

Tres muertes en menos de cuatro meses. Tres jubilados que vivían tranquilos y murieron a manos de la violencia. En un contexto donde la inseguridad golpea cada vez más cerca, la comunidad se pregunta: ¿cuánto más debemos esperar para que vivir no se vuelva un riesgo?