Escobar bajo la lluvia: cuando la tormenta desnuda el abandono

 

Es cierto que en apenas 36 horas llovió en Escobar lo equivalente a todo el mes de agosto. También es cierto que, en tan solo un día y medio, se acumularon 80 milímetros de agua —12 de ellos en la jornada de este miércoles—, cifra que coincide con el promedio de precipitaciones habituales para todo el mes.

La información fue suministrada por la Municipalidad, que destacó haber desplegado “un amplio operativo con personal de Defensa Civil, Espacios Públicos, Policía Municipal, Guardia Urbana y Tránsito, que recorrió las distintas localidades para reforzar las tareas de prevención y asistencia”. Según se informó, se dispusieron cortes preventivos en zonas anegadas y, de manera precautoria, unas 40 personas —18 niños y el resto mujeres— fueron evacuadas el martes por la tarde de las cercanías del arroyo de Maquinista Savio.

Todo muy bien, pero también es cierto que la lluvia vuelve a desnudar una realidad conocida: la infraestructura vial de Escobar está hecha un desastre. Las calles de tierra en pésimo estado siguen siendo el día a día de miles de vecinos que, con cada tormenta —leve o intensa—, y durante varios días después, apenas pueden entrar o salir de sus casas.

En muchos aspectos, Escobar se muestra como un distrito que, pese a estar de lleno en el tercer milenio, arrastra problemas de subdesarrollo: la falta de cloacas y agua corriente en amplios sectores, sumada a calles de tierra intransitables, expone a la comunidad a riesgos sanitarios, deterioro de la calidad de vida y una sensación permanente de abandono.

Al final, la lluvia no es el verdadero problema: apenas actúa como un espejo que refleja lo que ya está roto. Y en Escobar, cuando cae agua del cielo, lo que queda al descubierto es lo que falta en la tierra.