El Chapín de la Reina (o quién pagó los gastos del casorio)

 

Así como en el medioevo existía un tributo denominado “Chapín de la Reina”, al que todos los súbditos del monarca debían contribuir obligatoriamente para financiar los esponsales de la realeza, los escobarenses ‑aunque no vivamos en la Edad Media sujetos al dominio de un rey o de algún señor feudal… ¿o tal vez sí?‑  también fuimos obligados a pagarlo, ya que de algún lado tuvieron que salir los fondos para poner en condiciones al Registro Civil y las calles por las que debían transitar Su Majestad y la reina consorte. Y ese “algún lado”, queridos vecinos, tiene nombre y apellido: nuestros bolsillos, porque el dinero con el que se pagaron los trabajos salió de los impuestos que religiosamente oblamos, demostrando una vez más que, en Escobar, la ISO 37001 (anticorrupción, para los curiosos) de la que tanta alharaca hace Su Majestad, no es más que un mito urbano.

Lo que también llama la atención es que, pese a la supuesta popularidad del flamante esposo por su también supuesta buena gestión, brillaron por su ausencia figuras emblemáticas de la política partidaria como su amigo, el gobernador Axel Kicillof; su amada Cristina (condenada por latrocinio y corrupción) y su ídolo del Excel y los Power Points, el exministro de Economía Sergio Massa. Esto deja abierto el interrogante de si su ausencia responde al deseo de los mismos de no mezclarse con la plebe escobarense -reservando su presencia para una posible segunda celebración con la casta partidaria en algún sitio top de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires- o si, simplemente, confirma que para ellos, políticamente hablando, Su Alteza no es más que un cuatro de copas y que, aunque se autoproclame Rey Sol, ni para comodín lo tienen.

Dr. Marcelo L. Soto