El Cazador: pese al frío y a la lluvia, vecinos desbordaron una reunión y rechazaron obras “parche” para las calles

 

Las condiciones de las calles, especialmente las de tierra, son críticas en el barrio El Cazador. Pero el deterioro no se limita únicamente a esas arterias: incluso una de las calles asfaltadas más importantes de la zona presenta un estado deplorable, y no es para menos: ya pasaron casi 30 años desde su última repavimentación.

Se trata de la calle Kennedy, principal acceso interno del barrio, cuya repavimentación por parte de la Municipalidad hace unos años, fue apenas parcial. El tramo intervenido abarcó desde el ingreso a El Cazador hasta la bajada al Club Náutico; desde allí hacia el fondo, según denuncian los vecinos, “para el Municipio, Kennedy deja de existir”. El panorama resulta contundente: baches de todos los tamaños, vehículos dañados a diario y serias dificultades para el ingreso rápido de patrulleros, ambulancias o autobombas en caso de emergencia.

La situación alimenta un creciente malestar en una zona que no deja de expandirse demográficamente y donde la prolongación de Kennedy incrementó notablemente el tránsito vehicular, tanto particular como de transporte público. Reclamos en redes sociales, carteles colocados por los propios vecinos, notas periodísticas publicadas en este medio y presentaciones formales ante el Municipio se multiplicaron en los últimos años, muchas de ellas dirigidas directamente a las máximas autoridades comunales. Sin embargo, aseguran los frentistas, nunca obtuvieron respuestas concretas. Incluso cuestionan la escasa presencia del Punto Vecinal del barrio —ex UGC—, al que describen como “ausente”.

Frente a la falta de soluciones, hace dos semanas un grupo de vecinos autoconvocados de la calles Kennedy y Tiziano inició una campaña de recolección de firmas para respaldar un petitorio que luego fue presentado en el Palacio Municipal. Paralelamente, una vecina referente de la zona comenzó un seguimiento exhaustivo del expediente rubricado por cientos de firmas y logró mantener contactos con funcionarios, que se comprometieron a  reunirse con los vecinos. El encuentro fue convocado para el sábado pasado a las 9.30 en la Rotonda Victorica (calle Kennedy). Las condiciones climáticas no ayudaban: lluvia, viento y bajas temperaturas hacían prever una concurrencia reducida. Sin embargo, antes del horario fijado comenzaron a llegar los primeros vecinos, algunos de ellos portando carteles con reclamos y pedidos de soluciones urgentes. Con el correr de los minutos, habitantes de distintos sectores del barrio se fueron sumando hasta reunir cerca de medio centenar de personas, todas intentando resguardarse bajo el reducido techo de una parada de colectivos. De parte del Municipio asistieron Cristian Sabio, subsecretario de Planificación e Infraestructura (ver fotografía), y Silvana Cerchiari, directora del Punto Conecta de Belén de Escobar.

La reunión se desarrolló en términos respetuosos, aunque atravesada por momentos de evidente tensión debido a la firmeza de los planteos vecinales. Los asistentes expusieron el deterioro generalizado de las calles y la sensación de abandono que, aseguran, atraviesa el barrio desde hace años. “Queremos vivir mejor. Pagamos tasas municipales muy altas y exigimos obras serias y duraderas, no simples parches”, resumió uno de los presentes, sintetizando el reclamo general.

Durante el encuentro se discutieron costos del asfaltado, el superávit reflejado en el último balance municipal y lo que muchos consideran una marcada desigualdad en la asignación de obras públicas: calles con escasa circulación dentro del distrito son asfaltadas cuando existen desarrollos inmobiliarios privados (dieron como ejemplo la calle Mérmoz), mientras sectores densamente poblados continúan relegados. También cuestionaron la escasa durabilidad de repavimentaciones y bacheos, además del impacto económico que genera el mal estado de las calles en los vecinos, obligados a afrontar permanentes gastos en cubiertas, suspensiones y trenes delanteros. “Ni siquiera los ciclistas pueden circular sin riesgo de caerse y lastimarse”, señalaron.

El subsecretario escuchó los distintos planteos vecinales. Sin embargo, su primera propuesta —realizar un rebacheo— fue rechazada de manera unánime. “No aceptamos más que la Municipalidad declare solucionado el problema para que, pocas semanas después, la calle vuelva a destruirse. Queremos una obra de verdad”, expresaron los vecinos casi al unísono. Ante los cuestionamientos, el funcionario insistió en las limitaciones presupuestarias y atribuyó parte del problema al contexto económico nacional y al aumento del precio del petróleo. La explicación, sin embargo, no conformó. “En la época de Macri era la devaluación; ahora es el petróleo. Siempre aparece una excusa distinta”, retrucó uno de los asistentes. Y agregó: “Las crisis económicas existen desde hace años, con distintos gobiernos. Si ese va a ser siempre el argumento, entonces nunca vamos a avanzar”. Incluso algunos vecinos remarcaron que el Municipio aumentó los ingresos por coparticipación y los derivados de los nuevos desarrollos privados instalados en la zona durante los últimos años.

La reunión concluyó con un pedido concreto: mantener un encuentro con una autoridad de mayor rango y capacidad de decisión política. “Queremos hablar con Sujarchuk”, reclamaron varios. El funcionario se comprometió a trasladar el planteo al Palacio Municipal y a brindar una respuesta inmediata sobre el avance de las gestiones.