Día del maestro: Escobar, ¿»faro regional en materia de educación»?
En las últimas horas y con motivo del Día del Maestro, el intendente Sujarchuk declaró que, con el compromiso que caracteriza a su gestión, «seguiremos trabajando por una enseñanza de calidad, para que nuestro distrito siga siendo un faro regional en materia de educación».
Sin embargo, en los últimos tiempos hemos informado en numerosas oportunidades sobre la suspensión de clases en el distrito debido a deficiencias en la infraestructura, necesidades de los docentes, la falta de calefacción en los días fríos, la carencia de aire acondicionado en los días calurosos, y una serie de problemas similares que no coinciden precisamente con la visión de un «faro en materia de educación» a la que hace referencia el jefe comunal.
Así, una vez más se evidencia la discrepancia entre la percepción y la descripción de la realidad por parte de algunos de nuestros gobernantes y la experiencia que sufren los miembros de la comunidad civil.
Periódico El Cazador invitó a una docente, Natalia Carrizo, quien trabaja en la actualidad en la escuela primaria N° 3 de Loma Verde, a reflexionar sobre la fecha que hoy conmemoramos. Natalia, que tiene experiencia como profesora de educación primaria y maestra rural, abordará de manera objetiva y sin sesgo partidario alguna, la difícil realidad que viven hoy en día los maestros.
Nada que festejar
Hoy es el día del maestro en mi país, hoy recibo felicitaciones y frases vacías sobre la nobleza y grandeza de la labor en que me desempeño a diario, o más bien cuando puedo hacerlo.
Después de una larga trayectoria en educación y en el aula, hoy siento que no hay nada que festejar, las escuelas se caen a pedazos, los maestros no podemos enseñar libremente, constantemente recibimos contenidos sesgados de ideología partidista, somos insultados, ninguneados, humillados y burlados, pero eso no es nada nuevo, además y también, nos pegan, insultan, maltratan, lastiman y amenazan.
¿Quiénes? Las familias, los alumnos, los políticos y superiores, los gremialistas, sindicalistas y periodistas, pero también se burlan de nosotros los amigos y familiares, todos opinan, todos hablan de cómo se debe enseñar, de lo bueno que era antes, de cuánto cobramos y cuántas vacaciones tenemos.
Solamente yo, solamente un maestro, y me refiero al que trabaja frente a los alumnos en particular, sabe lo que ocurre en la escuela, el maestro sabe de hambre, de maltrato, de falta de amor, el maestro sabe antes que nadie cuándo viene la crisis económica y las mentiras del político, la corrupción de la justicia y la connivencia del policía. El maestro sabe todo, de eso sabe todo y por eso nos revientan todos los días.
¿Ustedes sabían que no podemos hablar de lo que pasa en la escuela, que el Estatuto Docente bajo la idea de privacidad nos prohíbe hablar? Y no me refiero a vulnerar la privacidad de nadie, me refiero a que nuestros superiores utilizan este recurso para presionar, amenazar y silenciar.
Por eso estamos enfermos y destruidos, porque tenemos que aguantar calladitos la boca, mientras la sociedad nos culpa de absolutamente todo.
Ahora bien, ¿lo sabemos porque tenemos algún poder superior? No, lo sabemos porque escuchamos, vemos y sentimos de verdad, porque lo vivimos a diario, es parte del trabajo. Los demás no lo saben porque así lo eligen, deciden no ver ni sentir y decir que somos los vagos que hacemos paro por cualquier cosa. ¿Cualquier cosa? ¿Acaso es muy difícil entrar a la escuela a poner la manito sobre la estufa a ver si funciona? ¿Alguna vez probaron lo que comen y beben sus hijos en la escuela? ¿Quién provee de útiles cuando no traen o se olvidan? ¿Quién pinta y arregla el aula? ¿Quién paga el material para las actividades? ¿Quién piensa, crea y produce las actividades? ¿Cuándo lo hacen? ¿Quién está en el aula cuando no vienen los demás profesores, ni directivos? ¿Quién cuida cuando mandan niños enfermos, golpeados y vulnerados en todo sentido? ¿Quién elabora informes para presentar ante jueces, médicos y superiores que nunca leen? ¿Quién recibe las presiones y supervisiones para callarse la boca?
Podría seguir y seguir, pero hasta yo me aburro, porque nadie quiere ver ni escuchar.
Por eso lo único que nos queda es enseñar en esos pequeños oasis de tiempo que nos da la escuela, entre pobreza y violencia.
Hacer paro con la ilusión de que un día el resto de los argentinos, aunque sea por enojo, reaccionen y abran sus ojos.
Cuidar nuestros magros derechos laborales para poder curarnos las heridas cuando ya no damos más. No creo que sea la única que me seco las lágrimas de cansancio, impotencia e indignación cuando veo el lujo ilimitado que presumen quienes juraron servir a la patria.
Pero, me vuelvo a levantar, comienzo un nuevo proyecto, preparo unas hermosas tareas y renuevo la apuesta, nunca voy a perder la esperanza de que un día serán los no maestros los que luchen por nuestra causa, los que entren a la escuela con los ojos abiertos, los oídos atentos, los corazones despiertos, los que prueben la comida de los chicos y se quejen, los que hagan informes y denuncias, los que paren la pelota suplicando justicia para los chicos.
Sin embargo, hoy en mi país han votado en contra de la educación pública, esa que nos enseñó a leer y escribir, esa que nos brindó lo que necesitamos en el momento justo. Esa educación que le brinda al menos cuatro horas de atención y tiempo de calidad a sus niños.
Dicen que aprendemos a valorar cuando ya perdimos lo que teníamos, ojalá no tenga que llegar el día en que valoremos a las maestras porque las perdimos.
Sueño con el día en que las familias declaren huelga general por los derechos de sus hijos, que salgan a la calle a exigir que las escuelas tengan las mismas condiciones que las oficinas de los políticos.
Por eso no tengo nada que festejar, no tengo un feliz día, fuerza maestras del aula, no están solas, no es en vano, paciencia nos sobra, algún día aprenderán.
Excelente Natalia!!! Te abrazo desde el alma!!!
Ojalá la EDUCACIÓN sea la prioridad de los gobernantes, ojalá los niños sean la prioridad de las familias, veríamos niños educados, alimentados, sanos y felices!!! Ojalá esa realidad sea pronta y podamos verlas. Nos cambiarían esas emociones de frustración, frente a una parte de la población que decide mirar para otro lado y no atender cada una de las necesidades (reales ) que tan bien describiste !!! Fuerza!!!
Excelente.
Gracias por mencionar a todos los actores de la no educación. El silencio exigido y aceptado no es la salida. Gracias por poner en palabras lo que era una sospecha, porque nada puede salír bien o mal, si no hay determinación detrás. Nada es casualidad.
La salida es involucrarnos. Nadie protege lo que no siente propio. Hagamos propio el presente y futuro de nuestro país.