Consulta pública:  los defensores del megaproyecto

Los inversores de la Terminal Marítima Escobar (TME) anticipan un megaproyecto portuario en Escobar que busca modernizar la logística del país. Con una inversión privada estimada en 600 millones de dólares, la TME se presenta como un futuro actor clave en la transformación del sistema portuario nacional, combinando infraestructura de última generación con servicios de valor agregado.

La terminal se instalará en el kilómetro 77 del río Paraná de las Palmas, y contará con conectividad ferroviaria al pie del muelle, además de áreas específicas para el almacenamiento de vehículos. También está prevista la incorporación de un frigorífico Ciclo 3, destinado a fortalecer la cadena de frío y potenciar las exportaciones.

El proyecto incluye, además, un puerto granelero que complementará las operaciones del Puerto Multipropósito. La TME está diseñada para operar en aguas profundas, con una baja necesidad de dragado, lo que —según sus promotores— optimiza costos y reduce el impacto operativo.

Se contempla la construcción de dos muelles principales. Su puerto principal, inicialmente diseñado con un frente de muelle de 375 metros, prevé una fuerte expansión de su frente costero, lo que multiplicará su capacidad operativa y permitirá la atención simultánea de múltiples embarcaciones de gran calado. Este muelle contará con 17 metros de profundidad a la pleamar y 12 metros a la bajamar. Esta ampliación responde a estudios de demanda y al creciente interés de operadores de transporte marítimo. Su segundo puerto incluirá la operación de un nuevo muelle de aproximadamente 240 metros.

La obra es considerada de tal relevancia que fue anunciada por el propio Gobierno Nacional. El vocero presidencial, Manuel Adorni, lo describió como “un proyecto de infraestructura 100% gestado por el sector privado y orientado a la exportación… pensado hace 10 años, pero posible recién hoy gracias al RIGI y a la buena salud macroeconómica de la que goza la República Argentina”.

Frente al rechazo que provoca el proyecto y ante la próxima consulta pública que se realizará sobre el mismo, hay vecinos que adoptaron una posición diferente y de cercanía hacia la obra.  En una red social, un hombre consideró que la posición de quienes se oponen a su materialización «es cerril, y está impidiendo desarrollo, fuentes de trabajo, instalación de industrias, desarrollo inmobiliario, infraestructura, etc etc».  Más adelante aduce que «no se puede detener el progreso. Aparecen problemas siempre y ahí siempre la creatividad humana aparece y las soluciona. ¡Superen el miedo a lo nuevo…!»

Otro gran defensor del puerto es el intendente Sujarchuk, quien sostiene que el proyecto será “un símbolo del progreso de nuestro partido”. Incluso llegó a atribuirse su autoría: “Se trata de una idea impulsada desde nuestro primer mandato y que ahora está a un paso de convertirse en realidad”.