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Conectar para Desconectar, ¡nuestro Rincón Literario!
Conectar para Desconectar, ¡nuestro Rincón Literario!
Bienvenidos a «Conectar para Desconectar», un Rincón Literario donde podrás viajar por nuevas sensaciones y emociones a través de notas y poesías de autores locales.
Coordinadora: Rita Frank (Instagram: @alquimiaesarte // Wtsp: 348 4 205 203)
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«A todo Arte»

Este domingo 17, a partir de las 14, el tradicional Espacio Alquimia de Ingeniero Maschwitz abrirá sus puertas para una jornada especial llena de propuestas para disfrutar y compartir. Habrá buffet, bebidas, sorteos y desafíos en un ambiente pensado para encontrarse, divertirse y vivir una tarde diferente.
Con su espíritu creativo y comunitario, Alquimia invita una vez más a sumarse a un espacio “siempre con algo nuevo”.
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Una embajadora de lujo en el Templo de Borges: Rita Frank y el sello de Maschwitz
Nuestra querida poeta Rita Frank no deja de llevarnos con sus versos a lugares mágicos.

En el marco del Encuentro Internacional Disolviendo Fronteras, y antes de presentarse en la Legislatura Porteña y la Biblioteca Nacional, Rita Frank hizo escala en un rincón donde el tiempo se detuvo: La Dama de Bollini.
Este no es cualquier lugar. Es un Bar Notable, un refugio de ladrillos vistos y mesas de madera que supo ser el hogar espiritual de Jorge Luis Borges. Entre el eco del piano y la mística de las botellas antiguas, Rita alzó la voz para decir con orgullo: «VENGO DE INGENIERO MASCHWITZ, LA CAPITAL MUNDIAL DEL AMIGO». 🇦🇷💛 Ese gesto, rinde homenaje a la marca registrada que nos representa a todos. Porque no importa cuán prestigioso sea el escenario – ya sea la Legislatura o la Biblioteca Nacional -, Rita y su colectivo de artistas, siempre llevan consigo el sello de nuestra localidad. Aunque nos diga entre risas que es «carita repetida», para nosotros es un lujo ver cómo nuestra poesía trasciende fronteras y se planta con fuerza en los altares de la literatura argentina.
Gracias, Rita Frank, por ser nuestra embajadora y por tu firme voluntad de difundir este sentimiento que nos une. Y un agradecimiento especial a Julio Aguilera Jcbigot Zulbette, su compañero incondicional y aliado de la Capital Mundial del Amigo; él es quien captura con amor cada momento en que la poesía y nuestra identidad se vuelven una sola. Gracias por hacernos parte de este recorrido literario en lugares tan llenos de historia como ‘La Dama de Bollini’. Maschwitz los abraza.
Ingeniero Maschwitz, Capital Mundial del Amigo
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Jazmín
Mi jazmín floreció justo hoy por primera vez. Parece la escena dramática y emotiva de una película mala que busca el golpe de efecto en el final. Y cuando descubro a qué hora salió la flor, la coincidencia me abruma, pero es de no creer: fue así como sucedió. Este jazmín es el resultado de su técnica, tan sencilla como singular, para hacer plantines (tal vez es la forma tradicional de hacerlo pero soy yo el que la desconoce). Cuando la flor de un jazmín se muere, él la arranca y sumerge en un frasco con agua, el tallo que la sostenía. Luego, espera varios días hasta que de la parte sumergida comience a brotar una raíz blanquecina. Entonces entierra el tallo con su raíz naciente en una maceta. En pocas semanas, de la tierra brota un nuevo jazmín con sus hojas de un brillante verde oscuro.
Pienso que para él regalar plantas de su jardín es decir todo lo que no sabe decir con palabras, o mejor dicho, lo “único” que no sabe decir con palabras. Todos le piden llevarse alguna.
Mis hermanas principalmente, pero también las visitas. Y si no le piden, él las ofrece y siempre alguien se lleva una macetita. Él no lo dice, pero yo sé que es su terapia: creo que sus plantas se nutren de sus pensamientos, de todo aquello que calla, a pesar de ser un charlatán. Tal vez sus plantas son las únicas afortunadas en escuchar lo que, para los demás, nos es privado.
Siempre tuvo las plantas en la tierra hasta que un día comenzó a ponerlas en macetas y frascos. Desde esa vez que hizo plantines nunca me llevé ninguno. Tampoco él me ofreció. Pero el día que me ofreció el jazmín, sentí un pellizco. Como cuando se hace la comprobación para saber si se está soñando o despierto: ese pellizco me despertó a una consciencia de algo que cotidianamente es lábil y transita entre el mundo material y el fantasmagórico como el Gato de Cheshire y, en el instante de recibir la maceta, se materializó como una realidad intransable.
Fue hace seis meses, un mediodía mientras almorzaba en su casa cuando me mostró los plantines que había hecho: ¿vos ya te llevaste jazmín? No, le dije, nunca me ofreciste. Y no sé qué le habrá dolido más: que yo no tuviera un jazmín suyo en mi casa o caer en la cuenta de que todos estos años se le pasó ofrecerme que me lleve uno. Entonces eligió el que para él estaba mejor, aunque para mí lucían todos iguales, y me dijo “llevate éste”. Junto con la planta también recibí una serie de instrucciones para cuidarla y mantenerla, más parecidas a los consejos para criar a un hijo que a un jazmín. O tal vez sean los mismos y yo lo desconocía.
Si hubiera sabido que sucedería de esta manera, no lo hubiera plantado nunca: lo habría dejado en su macetita de nylon hasta que las raíces se arremolinen en la tierra, buscando una salida.
Christian Olmos – Escritor
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Hoy tengo el corazón amarillo
Se me desprenden las hojas y me abraza el frío.
Se me desprenden las hojas
una por una, sin ruido,
las que ya cumplieron,
las que pesaban más
de lo que sostenían.
Y me abraza el frío
ese frío que duele,
y me obliga a meterme
dentro, a buscar abrigo.
Hoy tengo el corazón amarillo
pero cuando pase el dolor,
estoy segura,
cambiará de color
y brotará distinto.
Hoy soy como el otoño
me mimetizo.
Rita Frank
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