Clases intermitentes y obras inconclusas: la educación pública en crisis

Que la educación atraviesa una profunda crisis en la Argentina no es novedad. Pero en Escobar cada semana suma nuevos episodios que exponen no solo su precariedad estructural, sino también una preocupante naturalización del deterioro. Esta vez, el caso llega desde la Escuela Primaria N°6 de la localidad de Matheu, donde los alumnos concurren a clases en días alternados, bajo un cronograma que más parece una grilla de emergencia que un calendario escolar.

Según anticiparon desde el propio establecimiento, la semana próxima se implementará un esquema rotativo: el lunes 23 asistirán los alumnos del segundo ciclo; el martes 24 lo hará el primer ciclo; y el miércoles 25 volverá a ser el turno del segundo ciclo. “Esos días continuamos sin quinta hora”, se lee en una comunicación oficial dirigida a las familias.

El motivo son las tareas de infraestructura que se están llevando a cabo en el edificio. Sin embargo, los padres cuestionan la oportunidad de las obras. “Estas refacciones podrían haberse hecho en las vacaciones de verano, no ahora que los chicos necesitan estar en el aula”, señaló un padre en diálogo con este medio.

La situación, lejos de ser una excepción, es parte de un patrón que se repite en muchos establecimientos públicos. Aulas sin ventiladores en verano ni estufas en invierno, matafuegos vencidos, problemas crónicos de electricidad y agua. “Parece que diseñan las escuelas para abrirlas en abril o en junio. Están peleados con el calendario gregoriano”, ironizó una madre, resignada pero no menos indignada.