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Bingo: Kicillof tiene la última palabra
Bingo: Kicillof tiene la última palabra
La reunión del Concejo Deliberante, celebrada el pasado viernes 28 de noviembre, fue apenas un nuevo paso de la lucha sin cuartel del oficialismo por habilitar la primera sala de bingo en el partido de Escobar. Un hecho de enorme simbolismo, que avanza desconociendo la fuerte resistencia que el proyecto despierta en amplios sectores de la comunidad, alertados por lo que implica una enfermedad tan propia del siglo XXI como la ludopatía, entre varios otros motivos (Contra el bingo: los vecinos ganan la primera batalla).
En este contexto, el bloque kirchnerista impulsa una rezonificación sobre la Ruta 26 que incluye uno de los predios donde se proyecta la sala de bingo, iniciativa precisamente frenada por la Justicia al tratarse de tierras que hoy no están habilitadas para emprendimientos comerciales.
La oposición, representada por La Libertad Avanza (LLA), objetó este y otros puntos del proyecto del PET. “Trabajamos seriamente en su análisis durante un año. Los concejales contamos con el apoyo de un equipo integrado por abogados, arquitectos, organizaciones intermedias, desarrolladores urbanos, ambientólogos y un ingeniero civil”, afirmó la exedil libertaria Sandra De Boeuf.
Desde que el expediente ingresó a las comisiones del Concejo Deliberante, De Boeuf conformó un grupo de investigación para realizar un estudio minucioso, cuya labor también nutrió la exposición presentada en la sesión. La profundidad del trabajo sorprendió incluso al oficialismo, poco acostumbrado a que la oposición tome un expediente con semejante rigor.
Como ocurre con toda cuestión vinculada a los usos del suelo, el Gobierno de la Provincia tiene ahora la última palabra.
El proyecto aprobado por el oficialismo local —que mantiene la mayoría tanto en la actual como en la futura conformación del Concejo Deliberante— ya fue remitido a La Plata. Allí se evaluará cada punto y se redactará una ordenanza basada en lo enviado desde Escobar. La respuesta puede demorar un año, o incluso más. Y la política, una vez más, ocupa un rol central: Kicillof, aspirante a la presidencia, difícilmente objete algo que provenga de intendentes y concejales de su mismo signo político.
Sea como fuere, cuando el proyecto regrese a Escobar, las comisiones del Concejo Deliberante deberán revisarlo punto por punto. Pero, aun con un bloque de nueve ediles, LLA difícilmente podrá frenar las intenciones del oficialismo.
Paradójicamente, quizá la última palabra la tenga Goreyeski —si se produjera alguna sorpresa dentro del bloque oficialista—, el concejal del PRO e ideólogo, con el evidente consentimiento del intendente Sujarchuk, de la creación de la sala de bingo. Será él, en definitiva, quien podría inclinar la balanza a favor o en contra del proyecto.
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Estaremos atentos a los que voten a favor del Bingo. Serán vecinos de los cuales recordaremos sus nombres y apellidos. Para siempre. NO OLVIDAREMOS.
Qué sarta de rufianes!! Sin la más mínima intención de partidismo político,queda claramente expuesto que estas lacras no tienen en cuenta el interés de la ciudadanía ni su bienestar sino en sus depredadores intereses económicos
¡Tanta insistencia en promover la adicción es sospechosa!