¡Bienvenidos a Escobar!: donde los carteles nunca pasan de moda

La semana pasada, un vecino de Belén de Escobar tuvo que viajar a Pilar y, un día  después, a Tigre. Según cuenta, logró completar ambos trayectos gracias a su fiel GPS. “En ambos viajes, el paisaje urbano me permitió saber con exactitud milimétrica el momento en que ingresaba al partido de Escobar», explicó con cierta sorna. Ante la pregunta sobre este «misterioso» método de ubicación, reveló: «Los carteles de la campaña electoral del año pasado fueron clave. El rostro de Sujarchuk sigue multiplicado por cientos en todos los barrios y localidades del distrito. Apenas se ingresa al partido, aparece la cara sonriente del intendente».

La comunidad aún recuerda cuando esta propaganda empezó a aparecer por todas partes. En un operativo relámpago, se instalaron veloz y sorpresivamente en postes y, como si fueran de alta seguridad, a gran altura, para evitar que fueran arrancados —tal vez por algún opositor con iniciativa y una escalera larga.

Sea como sea, y como diría el general, “la única verdad es la realidad”: los cartelitos, salvo que un viento fuerte o un temporal se haya llevado alguno, lucen como el primer día. Irónicamente, algunos todavía se encuentran frente a establecimientos escolares (como en la escuela Nº 7 de El Cazador), precisamente donde no debían ser exhibidos.

Pero claro, el poder hace lo que quiere.

Quizás, con un poco de suerte y la ayuda de alguna ONG local, surja una campaña cívica para quitarlos y devolverle al distrito un paisaje más limpio y sin tanta contaminación visual.

Y crucemos los dedos para que el intendente no se enoje si le quitan su rostro del paisaje urbano.