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¿La Fábrica de Ideas también aceptará proyectos que controlen al poder?
¿La «Fábrica de Ideas» también aceptará proyectos que controlen al poder?
La puesta en marcha de la «Fábrica de Ideas» por parte del intendente Sujarchuk ((Mientras los vecinos reclaman soluciones, Sujarchuk lanza su «Fábrica de Ideas») abrió un canal para que los vecinos compartan sus propuestas y se sumen «a un proceso de construcción colectiva orientado a pensar y diseñar el Escobar del futuro».
Según informó el Municipio, la iniciativa busca convertirse «en una usina de ideas para el desarrollo local, donde la comunidad pueda aportar miradas, experiencias e iniciativas vinculadas al deporte, la cultura, el turismo, la educación, la seguridad, el ambiente, el comercio, el trabajo y la innovación digital».
Pocos días después de su lanzamiento, el 3 de junio, este periódico presentó su primera propuesta pública (Inauguramos la «Fábrica de Ideas» con una propuesta de bajo costo). La iniciativa surgió al observar las marcadas diferencias entre dos arterias ubicadas en Belén de Escobar cercanas una de otra: la Avenida de los Lagos y la calle Libertad. Mientras esta última suele mostrar carteles comerciales clavados en los postes, residuos en las banquinas y un mantenimiento deficiente, la Avenida de los Lagos se mantiene prolija, limpia y libre de cartelería informal. Nuestra propuesta fue simple: que el Municipio tome como referencia el modelo de mantenimiento que aplican los particulares en la Avenida de los Lagos y replique criterios similares en la calle Libertad.
Hoy queremos presentar una segunda iniciativa, una propuesta que invita a preguntarse si la «Fábrica de Ideas» también está dispuesta a recibir proyectos que impliquen mayores controles sobre la propia administración municipal.
Desde el gobierno local suelen destacar que la transparencia y el control de la gestión son prioridades de su administración. Para respaldar esa afirmación mencionan distintas medidas impulsadas durante los últimos años. Sin embargo, la desconfianza sobre el manejo de los recursos públicos sigue existiendo. La razón es sencilla: donde se administra dinero de los contribuyentes siempre existe el riesgo de discrecionalidad, favoritismos o irregularidades. Por eso, la transparencia no debería depender únicamente de la buena voluntad de los gobernantes, sino de mecanismos institucionales permanentes de control, sin vinculación alguna con el propio ámbito político.
En ese sentido, proponemos la elaboración de una ordenanza que establezca la realización de una auditoría integral al finalizar cada mandato municipal, realizada por una institución técnica e independiente, como el Consejo Profesional de Ciencias Económicas. El objetivo sería evaluar el estado de las cuentas públicas y detectar posibles irregularidades o ineficiencias, garantizando además que toda la información resultante sea de acceso público para los vecinos. Una herramienta de estas características serviría para fortalecer la confianza pública, reducir los márgenes para posibles irregularidades y consolidar una cultura de rendición de cuentas que trascienda a los gobiernos de turno.
Existen antecedentes en distintos países. La denominada «Inspección Total al Estado», impulsada en Chile por su flamante presidente, consiste en una revisión integral de la administración pública heredada por su gobierno. En la misma línea, en 2022 el presidente Gabriel Boric dispuso auditorías y revisiones sobre la gestión anterior al inicio de su mandato.
Si realmente se busca mejorar el distrito, quizás una de las contribuciones más valiosas sea aquella que permita controlar con mayor eficacia a quienes administran los recursos de todos. Después de todo, la mejor demostración de transparencia no es afirmar que se actúa correctamente, sino aceptar que otros puedan verificarlo. El creador del espacio político que dirige Sujarchuk en Escobar, el General Perón, dijo alguna vez: «El hombre es bueno, pero si se lo vigila (o controla) es mejor». Señor intendente, lo expresó quien usted mismo reivindica como referente.
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Lo privado y lo público. Lo que se dice en la nota es muy real. Dos caminos paralelos, dos gestiones diferentes. En una, la elefantiásica burocracia municipal y su degradado interés por mejorar la situación de los vecinos y por el otro, los privados buscando mejorar la experiencia de quienes habitan y transitan.
No solo el cuidado también, un detalle no menor que se ve con solo levantar la vista. El camino privado tiene cableado subterráneo y el camino público es todo aéreo. Lo publico afeando el paisaje sin sentido y seguramente gastando más por hacerlo mal.
Hace unos días se reclamaba por un enorme micro detenido cerca de la Av. San Martín, un privado agrando y molestando en el espacio público y nadie que lo controle. Pero, si vamos al centro de Escobar veremos qué el propio Estado afea, degrada y desprecia a los vecinos acumulando vehículos siniestrados en la vía pública. El Estado Provincial con sus comisarías y destacamentos hace uso y abuso de lo público.
Todo un símbolo de que el Estado Presente está en los countries dónde viven los funcionarios, en sus cuentas bancarias y sus pendrives de criptononedas.