Improvisación en una colonia municipal

Cuando los docentes y niños de la colonia municipal llegaron al polideportivo Luis Monti en Belén de Escobar días atrás, grande fue la sorpresa al encontrarse con tres micros escolares colmados de personas de todas las edades provenientes del partido de La Matanza. Tras indagar sobre esta llegada inesperada, los docentes escobarenses se enteraron de que el grupo conformado por  niños, jóvenes y adultos pasaría dos días en el establecimiento municipal, pernoctando en carpas. Una sorpresa para un sitio que originalmente había sido acondicionado para albergar a una colonia destinada a unos 150 niños.

Consultado por Periódico El Cazador, un funcionario municipal admitió que el contingente procedía de La Matanza, y reveló que se  trataba de organizaciones cristianas que realizan actividades recreativas «en distintos municipios».

La repentina llegada de estos huéspedes generó numerosas interrogantes entre los responsables de la colonia de Escobar:

¿Habría suficientes instalaciones sanitarias y vestuarios para atender a los niños locales y a los 120 invitados? ¿Estaba el polideportivo debidamente preparado para alojar un campamento de esta magnitud? ¿Existían riesgos de seguridad, como posibles intrusiones en la piscina durante la ausencia del personal de salvavidas? Y, quizás lo más crucial, ¿cómo se manejaría la convivencia y el comportamiento en los vestuarios entre los pequeños de la colonia, y los adolescentes y jóvenes recién llegados?

La premura del momento no permitió organizar un despliegue adecuado para atender esta situación extraordinaria. No se pudieron tomar las medidas necesarias para garantizar la comodidad y seguridad de todos los participantes; no se implementaron horarios rotativos para el uso de las instalaciones ni se coordinaron las acciones requeridas para una supervisión adecuada.

Lo que pudo ser una buena iniciativa no fue manejado con la seriedad y responsabilidad requeridas para una acción de esta naturaleza.

Se encontraban en juego muchos niños, y su seguridad no puede ni debe ser puesta en riesgo. Es esencial asegurar que cualquier actividad de esta índole cuente con los preparativos y protocolos necesarios para garantizar la protección y comodidad de todos los participantes.