¿Acomodo, favoritismo o un nuevo nivel de apoyo y asistencia a los vecinos?

La acción llamó la atención. Repentinamente, tres vehículos municipales se detuvieron frente a una vivienda de un barrio de Escobar y ocho agentes ingresaron a la propiedad para cortar y despejar los árboles que habían caído durante la tormenta del pasado domingo. El testigo de la escena quedó sorprendido. «¿Será este un nuevo servicio que brinda la comuna a los vecinos?», fue lo primero que pensó. Aunque le resultaba poco factible, decidió preguntar a uno de los trabajadores municipales que en ese momento se encontraba despejando ramas dentro de la casa: «La gente presentó un expediente y acudimos», obtuvo como respuesta.

La situación resulta inusual, dado que hasta el momento prevalecía la obligación o responsabilidad del dueño de una propiedad de encargarse de cualquier dificultad relacionada con sus árboles, ya fuera su mantenimiento o el corte de ramas o troncos caídos en su terreno. Esta responsabilidad, por supuesto, conlleva asumir los costos asociados, que por cierto no son bajos.

¿Hubo un cambio de enfoque en la responsabilidad municipal respecto al mantenimiento y cuidado de espacios privados?  ¿Una revisión en las políticas y protocolos vigentes? ¿Un nuevo nivel de apoyo y asistencia a los vecinos? ¿O una mera actitud de acomodo y favoritismo?