¿Quién financia todo esto?

La orden fue clara, similar a las campañas electorales previas: «Deseo ver mi imagen y propaganda en cada rincón de Escobar», expresó el intendente y candidato para un nuevo mandato, Ariel Sujarchuk, a los funcionarios responsables de la distribución masiva de afiches y letreros en todos los lugares posibles de cada ciudad, barrio, avenida y calle del distrito (incluyendo la Panamericana).

Esta desmedida campaña puede tener dos fuentes de financiamiento. La primera es el presupuesto público, es decir, los recursos provenientes de los contribuyentes aportados a la Municipalidad mediante el pago del ABL, destinados a obras y el mantenimiento de la estructura municipal. La segunda fuente pueden ser generosas donaciones  privadas que, de alguna manera, deberán ser compensadas.

Parece ser una tendencia común entre muchos políticos: el manejo de los recursos públicos como si fueran de su propiedad.

El resultado de este estilo político se reflejará en el día de las elecciones, cuando los votantes, los ciudadanos comunes, expresen su descontento o apoyo hacia este derroche de recursos, especialmente en un país con un 40% de pobreza.

«El edificio democrático puede derrumbarse si el voto se decide…como resultado del dinero gastado en propaganda política masiva», afirma un estudio de la Organización de Estados Americanos (OEA).

JAF