Destrucción del arbolado: «Pongámonos las pilas y hagamos algo»

Impotencia, bronca y lástima fueron una serie de sentimientos que sintieron esta mañana los vecinos de Loma Verde cuando oyeron el ruido de las motosierras en un predio ubicado en la calle Araucarias. Los árboles que caían eran añosos, otros jóvenes, pero todos sanos, autóctonos y nativos.

Vecinos del lugar, disgustados por el ruido incesante de las motosierras y la polvareda que se levantaba, observaron consternados cómo esa «hermosa quinta estaba siendo destruida para colocar una molienda de ladrillos, tosca, galpones; una cosa horrible». Una vecina comentó a Periódico El Cazador que es una situación «tristísima» lo que está ocurriendo en Loma Verde. «La zona es residencial, de baja densidad poblacional, lo que significa que los terrenos son amplios pero son lotes, no parcelas industriales. En este terreno que está siendo destrozado, se unificaron lotes que pertenecían a una quinta y decidieron desmontarlo todo. Además, es un emprendimiento comercial y de movimiento de suelos que está prohibido en la zona. Se pueden observar máquinas de alto calibre trabajando sin permiso municipal, haciendo lo que les da la gana».

«Por qué no nos ponemos las pilas con un proyecto de ordenanza que establezca que no se pueda talar ni un árbol de la vía pública y tampoco en una propiedad privada sin autorización, tal como sucede en varias ciudades y pueblos en nuestro país», lanzó como iniciativa una vecina, quien adjudica gran importancia a la «voz de los vecinos, ya que ni el ejecutivo ni los concejales parecen preocuparse por esto». Y finalizó: «Así como se logró en lugares como Bariloche, Pinamar, Villa Gesell y muchos otros, donde seguramente actuaron los vecinos, vecinos como nosotros, que tuvieron éxito, no es una utopía». La idea fue acompañada y apoyada por varias otras personas, una de las cuales pidió actuar ahora «que los políticos están necesitados de votos, tal vez alguno apoye».

«Queremos conservar el lugar donde vivimos, conservarlo como está. Sabemos que se puede modificar un poco, pero evitemos las barbaridades que están haciendo. Cualquier hijo de vecino viene, compra, tira todo a la miércoles y mete cemento. Pongámonos las pilas y hagamos algo», bregó otra vecina.