Puesta en valor de barreras: para el intendente interino, “las soluciones llegan”

En un acto que reunió a las máximas autoridades de la Municipalidad, entre ellas el intendente interino y secretario general del Municipio, Carlos “Beto” Ramil, se supervisaron las obras de puesta en valor de las barreras del paso a nivel de Matheu, en la intersección de Nazarre y Caballito Blanco.

Ramil destacó que se trata de “una obra concreta que mejora la circulación y, sobre todo, cuida la vida de quienes transitan todos los días por este punto clave del distrito”. En un mensaje alusivo que incluyó una crítica al Gobierno nacional, el funcionario subrayó que “esta mejora fue posible gracias al enorme esfuerzo y compromiso de los trabajadores de la Unión Ferroviaria, que dieron respuestas reales en un contexto donde el Gobierno nacional no invierte y donde la falta de decisiones impacta directamente en la seguridad de la gente”.

Con un tono propio de los grandes anuncios, Ramil agregó que, junto al intendente en uso de licencia, Ariel Sujarchuk, “vamos a seguir defendiendo el trabajo argentino y cada obra que haga más seguro a un distrito que crece y necesita respuestas a la altura”. Una formulación ambiciosa para una intervención acotada, aunque —según sostuvo— necesaria, porque “cuando el Estado acompaña y las personas son protagonistas, las soluciones llegan”.

Contradicción

Las declaraciones de Ramil, quien aseguró que la obra fue posible “gracias al enorme esfuerzo y compromiso de los trabajadores de la Unión Ferroviaria, que dieron respuestas reales en un contexto donde el Gobierno nacional no invierte”, contrastan con una gacetilla de prensa emitida por la propia Municipalidad el pasado 31 de diciembre. En ese comunicado oficial se consignó que las barreras automáticas fueron instaladas “como resultado de una gestión realizada por el Municipio ante Trenes Argentinos”, una empresa que depende directamente del Gobierno nacional.

La afirmación de Ramil, formulada en clave política y con un marcado tono crítico hacia la Nación, diluye ese antecedente administrativo y sugiere que la concreción de la obra fue fruto exclusivo de la intervención sindical. Así, el relato oficial oscila entre dos versiones que no terminan de armonizar: una que atribuye el resultado a la gestión institucional ante un organismo nacional, y otra que lo presenta como una respuesta surgida casi en soledad desde el ámbito gremial.