Pilar y Escobar, los grandes beneficiados del nuevo reparto de coparticipación

 

La provincia de Buenos Aires oficializó el nuevo Coeficiente Único de Distribución (CUD) para el año 2026, el indicador clave a partir del cual se reparte la coparticipación provincial y diversos fondos especiales entre los 135 municipios del distrito más poblado del país.

En la cima del reparto, La Matanza continúa liderando la tabla, aunque con una leve pérdida de peso relativo: su coeficiente desciende de 6,70855 a 6,58306. Si bien la caída puede parecer marginal, adquiere relevancia si se considera el volumen absoluto de recursos que concentra el distrito más poblado de la provincia.
En sentido inverso, La Plata mejora su participación y pasa de 3,10573 a 3,16983, consolidándose como el segundo municipio con mayor incidencia en la coparticipación bonaerense.

En el Conurbano Norte, el nuevo esquema vuelve a mostrar un patrón claro: Pilar y Escobar se posicionan entre los grandes ganadores. Pilar eleva su coeficiente a 2,41838 (desde 2,40457 en 2025), mientras que Escobar registra un salto más pronunciado, al pasar de 1,69961 a 1,78610. De este modo, el distrito se ubicó entre los ocho municipios con mayor crecimiento relativo en el reparto durante el último año.

Para el intendente Sujarchuk, este dato «no es casualidad, sino el resultado de una gestión eficiente y de un crecimiento sostenido. Todo este trabajo, que llevamos adelante con responsabilidad y transparencia, se traduce en más recursos para nuestros vecinos y vecinas”.


Desde los años 2000, Escobar no deja de crecer

El desempeño actual de Escobar en el reparto de la coparticipación no es un fenómeno aislado ni coyuntural. Por el contrario, se inscribe en un proceso de transformación estructural que se consolidó a partir del cambio de siglo y que continúa hasta la actualidad.

Durante esos años, tanto Escobar como Pilar comenzaron a experimentar un crecimiento urbano y demográfico acelerado, impulsado por la expansión de la autopista Panamericana en la década del 90, la mejora en la conectividad con la Ciudad de Buenos Aires y el auge de los barrios cerrados y urbanizaciones privadas. Pilar se consolidó rápidamente como polo residencial y de servicios para sectores medios y medio-altos, multiplicando la superficie ocupada por countries y desarrollos inmobiliarios.

Escobar, por su parte, fue uno de los partidos del Gran Buenos Aires que más incrementó su población en términos relativos, integrándose de lleno al corredor norte de mayor dinamismo. Localidades como Ingeniero Maschwitz, Belén de Escobar y Garín pasaron de tener un perfil semirrural o de fin de semana a convertirse en centros urbanos con alta densidad poblacional, fuerte demanda de servicios públicos y una creciente actividad comercial e industrial.

Desde entonces, el distrito dejó de ser un territorio periférico para transformarse en un municipio estructuralmente urbano, con una población en constante expansión y una economía local cada vez más diversificada. Ese crecimiento sostenido —que se reflejó en sucesivos censos nacionales— explica en buena medida la mejora progresiva del coeficiente de coparticipación, ya que el CUD pondera variables como población, capacidad de prestación de servicios y nivel de desarrollo.

En ese marco, el nuevo aumento del coeficiente para 2026 aparece como la continuidad de una tendencia de largo plazo, más que como un hecho excepcional: la consolidación de Escobar como uno de los distritos de mayor peso relativo en la Zona Norte bonaerense.