Saltar al contenido
La distancia entre el discurso oficial y la realidad de los barrios
La distancia entre el discurso oficial y la realidad de los barrios
Hay barrios del partido de Escobar donde los vecinos ya ni siquiera esperan soluciones: apenas reclaman que el Municipio recuerde que existen. La sensación de abandono se repite en distintas localidades, donde la falta de limpieza, las calles destruidas y la escasa iluminación alimentan una conclusión cada vez más extendida: “acá no vienen porque saben que no les aporta votos”.
En varios sectores del distrito ya ni se molestan en disimular el malestar y directamente se autodefinen como “el patio trasero de Escobar”. Una frase que, lejos de ser exagerada, parece describir con bastante precisión la realidad cotidiana de miles de vecinos que conviven con basura, pozos y servicios municipales que aparecen más en los folletos oficiales que en las calles.
Maquinista Savio es uno de los ejemplos más evidentes. Allí, las calles destruidas y los microbasurales dejaron de ser una excepción para transformarse en parte del paisaje urbano. En barrios como Amancay y Obejero Urquiza, los pozos compiten con los montículos de residuos para ver cuál ocupa más espacio. Y mientras tanto, los vecinos hacen equilibrio entre el barro, la basura y la paciencia.

Los frentistas denuncian que el mantenimiento municipal llega tarde, mal o directamente nunca. En esquinas y descampados se acumulan residuos que generan olor, roedores y una sensación de abandono que no necesita demasiadas explicaciones. Cada lluvia fuerte convierte varias calles en un desafío para autos, motos y peatones, aunque desde las oficinas municipales seguramente el panorama luzca bastante distinto.
Los vecinos reclaman algo bastante menos ambicioso que los grandes anuncios de gestión: bacheo, recolección frecuente y limpieza de zanjas. Nada revolucionario. Apenas condiciones mínimas para vivir con cierta dignidad. Desde el Municipio responden que “hay operativos en marcha”, una frase que en Escobar parece haberse convertido en un género literario propio. El problema es que las cuadrillas avanzan con una lentitud tan notable que muchos vecinos ya no saben si esperan obras o una excursión arqueológica.
La realidad demuestra que no importa demasiado cómo se llame el barrio o la localidad: el problema se repite. Porque mientras la estructura municipal sigue creciendo con nuevas dependencias, oficinas y nombres marketineros —UGC, Punto Vecinal, Punto Conecta, BE y cuanta sigla aparezca en el próximo folleto oficial—, las necesidades básicas siguen enterradas bajo los pozos y la basura.
Escobar tiene cada vez más oficinas, más carteles y más funcionarios. Lo que todavía no logra tener, al menos en muchos barrios, es un Estado presente que funcione fuera de los discursos.
Comparta esta nota en las redes sociales!
Page load link
Que pena me da no saber que haya muerto el delincuente.
Celebro la actitud del secuestrado.
Votantes del topo y aplaudidores de la destruccion de la obra pública, ahora piden intervención del Estado y obra pública. Ja ja ja, Se me rie el cuerpo !! Para bancar a la farsa libertareanista hay que tener con que como para hacerte tu propio asfalto, arreglar tu propia calle o recolectarte tu propia basura . Si no estas de ese lado, no seas más el estúpido. Ahora queda bancar y disfrutar al Presidente y impresentable y las ideas que votaron. Joda.
Escobar tiene un basurero por cuadra. Es lo que votaron: PERONISMO.